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El paso a la tercera dimensión: Ver la luz, dibujar la sombra 

Una de las aspiraciones más fervientes de los estudiantes de dibujo es lograr que las cosas parezcan tridimensionales utilizando lo que se suele llamar «sombreado». El sombreado se basa en la percepción de cambios de tono. Estos cambios tonales se denominan valores. La escala completa de valores va del blanco puro al negro puro, existiendo infinitas gradaciones entre ambos extremos de la escala. La Figura 11-1 muestra una escala abreviada, con unas pocas de las muchas variaciones posibles.

En un dibujo a lápiz, la luz más clara es el blanco del papel. El tono más oscuro se consigue acumulando al máximo líneas negras, y depende del grado del lápiz. Los tonos intermedios se elaboran por varios métodos: sombreado continuo, tramados, etc. En este capítulo empezaremos por demostrar cómo se ven las sombras, y después describiremos algunos métodos de sombreado.


Fig. 11-1. Escala de valores.

EL PAPEL DEL HEMISFERIO DERECHO
EN LA PERCEPCIÓN DE SOMBRAS

La luz que cae sobre un objeto nos revela la forma del mismo mediante valores tonales claros y oscuros: las luces y sombras nos hacen percibir la forma tridimensional. Lo curioso es que aunque usemos luces y sombras para interpretar y reconocer objetos, apenas prestamos atención a las formas concretas de las luces y las sombras. Parece que se ignoran del mismo modo que las imágenes invertidas y los espacios negativos. Después de todo, al hemisferio izquierdo las sombras sólo le sirven como información acerca de un objeto tridimensional con nombre propio.

Pero las sombras (y las zonas iluminadas), lo mismo que el espacio negativo, pueden verse como formas. Para ello utilizamos el mismo procedimiento que con el espacio negativo: primero, se enfoca la mirada en una sombra (por ejemplo, la sombra de la cara de Henry Fuseli, en la Figura 11-12), y se espera un momento mientras el hemisferio izquierdo inspecciona la imagen sin lograr reconocerla, hasta que le pasa la tarea al hemisferio derecho y entonces la sombra empieza a verse como una forma. Esa forma se puede pintar o dibujar y funcionará del mismo modo que las sombras del mundo real, revelando la forma exacta de un objeto tridimensional: en este caso, la forma de la nariz y la mejilla izquierda de Henry Fuseli. (Si se le da la vuelta al libro y se mira la sombra será más fácil verla como una forma.)

Fig. 11-2. Henry Fuseli (1741-1825), Retrato del artista. Cortesía del Victoria and Albert Museum, de Londres.

Para que quede más claro el concepto lo explicaré de otro modo: la sombra de la cara de Henry Fuseli tiene la forma que tiene a causa de la forma de la nariz-mejilla-cara de Henry Fuseli. Por lo tanto, si se dibuja correctamente la sombra se habrá indicado correctamente la forma exacta de la nariz-mejilla-cara de Fuseli. En el dibujo tonal (sombreado) hay que ver y dibujar las formas de las sombras. Y dentro de las zonas de sombra se pueden detectar relaciones de valores: tonos oscuros, tonos medios y toques de luz.

Estas percepciones especiales, como todos los talentos del dibujante, se adquieren fácilmente una vez que se pasa al modo de cognición del artista. Las investigaciones más recientes indican que el hemisferio derecho, además de ser capaz de percibir las formas de las sombras está especializado en el procedimiento de patrones de sombras. Los que padecen lesiones del hemisferio derecho tienen dificultad en interpretar patrones de sombras complicados y fragmentarios, como los de la Figura 11-3.

     
Fig. 11-3.
     

¿Cómo consigue el hemisferio derecho saber lo que significan estos patrones de luz y sombra? Al parecer, asimilando las relaciones de formas que se combinan para formar un todo. Al hemisferio derecho no le arredra la falta de algunas partes, y parece disfrutar al captar la imagen a pesar de estar incompleta.


«Uno de los momentos más satisfactorios de la vida es ese breve instante en el que lo familiar se transforma de repente en algo nuevo y deslumbrante... Estas transiciones son bastante infrecuentes, un acontecimiento raro, y la mayor parte del tiempo estamos atrapados en lo mundano y lo trivial. De repente, la sorpresa: lo que parece mundano y trivial es la materia prima del descubrimiento. La única diferencia está en nuestra perspectiva, nuestra capacidad de unir las piezas de un modo totalmente nuevo y ver patrones allí donde un momento antes no había más que sombras.»
Edward B. Lindaman
Thinking in Future Tense

ILUMINANDO LAS FORMAS DE LAS SOMBRAS

Intentémoslo. Trate de encontrar a alguien dispuesto a posar informalmente e instale una lámpara, de manera que un lado de la cara del modelo quede iluminada por una luz fuerte, con sombras oscuras y marcadas en el otro lado. Si no consigue encontrar un modelo, retrátese usted mismo frente a un espejo, o utilice una fotografía con un fuerte contraste de luz y sombra.

Para este ejercicio necesitará un pincel (un pincel para acuarela del n° 7, o un pincel japonés) y un frasco de tinta china negra.

Antes de empezar: Lea todas las instrucciones y asegúrese de que dispondrá de bastante tiempo sin interrupciones.

En las instrucciones tendré que decir el nombre de las formas, pero en el momento de dibujar debe usted tratar de no pensar en los rasgos en términos de nombres (nariz, labios, etc.).

1. El lado iluminado de la cabeza será el blanco del papel. Va usted a pintar las formas de las sombras con tinta negra, utilizando sólo esos dos valores: blanco y negro, sin tonos medios. El propósito del ejercicio es hacer que vea las formas de las sombras.

2. Dirija la mirada a una sombra, por ejemplo a la sombra que cae a un lado de la nariz. Espere hasta que pueda verla como una forma. Cuando vea la forma claramente píntela con el pincel y tinta china (vea en la Figura 11-4 un ejemplo).


Fig. 11-4.

Fig. 11-5.

3. Dirija la vista a la siguiente forma (quizás la sombra bajo el labio superior). Píntela.

4. Fíjese en la siguiente sombra que quizás sea la del labio inferior. Observe las relaciones entre ésta y las que ya ha pintado. Pinte la sombra (Figura 11-5).

5. Pinte toda la mitad en sombras de la cara tal como la percibe (Figura 11-6).


Fig. 11-6.

6. Dirija la mirada a las pequeñas sombras del lado iluminado de la cara y espere hasta que pueda verlas como formas. Pinte estas formas, observando las relaciones de tamaño con las anteriores.

7. Pinte las sombras del lado iluminado tal como las ve, evitando las formas simbólicas: debe fijarse en la forma exacta de las sombras (Figura 11-7).


Fig. 11-7.

8. Complete el dibujo a tinta. El espacio negativo detrás de la cabeza puede pintarse de negro o dejarse en blanco (Figura 11-8).


Fig. 11-8.

Después de terminar: Quizás haya sentido una cierta sorpresa en el momento en que el dibujo empezó a aparecer como una cara. En ese momento el poder tridimensional del dibujo se hizo consciente. El proceso parece ser el siguiente: primero se pintan varias formas que no parecen significar nada y de repente se «capta» la imagen; es posible que uno exclame «¡da resultado!». Si no sucedió así en su dibujo, inténtelo otra vez. Un buen modo de adquirir práctica en dibujar sombras es copiar alguna imagen como el autorretrato de Rembrandt (Figura 11-9). Si el hemisferio izquierdo aún se resiste vuelva el Rembrandt cabeza abajo y copíelo en esta orientación, con pincel y tinta china. Estos materiales son muy eficaces para aprender a percibir sombras; Como no se puede borrar, hay que mirar la sombra con suma atención antes de aplicar el pincel al papel.


Fig. 11-9. Rembrandt Van Rijn, Autorretrato (1634). Cortesía del Kaiser-Friedrich Museum, de Berlín.

TRAMADOS PARA SOMBRAS MAS CLARAS

Cuando considere que el dibujo a tinta china le ha permitido ver las formas de las sombras estará usted preparado para añadir otros valores tonales, además del blanco y el negro puros. Existen para ello numerosas técnicas y métodos, y uno de los más útiles es el tramado cruzado. Voy a explicar brevemente la técnica básica, pero como el tramado puede adoptar muchas formas, cada uno desarrolla su propio estilo de tramados, igual que desarrolla su propio estilo de línea.

1. El tramado se hace a base de trazos cortos, hasta que la acumulación de líneas produce el tono deseado. Se empieza Con un «conjunto» (Figura 11-10).


Fig. 11-10.

2. Sobre este primer conjunto se traza un segundo, con las líneas paralelas en un ángulo ligeramente diferente al de las anteriores (Figura 11-11).


Fig. 11-11.

3. Se cambia de posición la mano y se añade un tercer conjunto de trazos paralelos.

4. Se siguen añadiendo grupos de trazos paralelos, cuidando la profundidad del tono y suavizando cuando sea necesario las transiciones entre unos tonos y otros. (En la Figura 11-12 se ofrece un ejemplo del uso de tramados cruzados para «sombrear» una esfera.) Gomo puede ver, el tramado crea una superficie animada, con una sensación de aire y luz rodeando a la forma.


Fig. 11-12.

RESUMIENDO

Este capítulo ha sido una breve introducción a los placeres de dibujar con luces y sombras. Los ejercicios 11a-11g están pensados para adquirir práctica y perfeccionar la capacidad de ver y dibujar los efectos de la luz en las formas tridimensionales. Es importante, además, darse cuenta de que los ejercicios con pincel y tinta china le pueden conducir directamente a la pintura y al increíble mundo del color. El viaje apenas ha empezado.


Ejercicios complementarios

11a. Usando lápiz o carboncillo, copie el autorretrato de Kathe Kollwitz (Figura 11-15). Observe las complicadas sombras que rodean al ojo. No olvide imaginar un triángulo para situar la oreja.


Fig. 11-15. Kathe Kollwitz (1867-1945), Autorretrato de perfil. Cortesía del Museo de Arte Fogg.

     11b. Con pincel y tinta china, copie el autorretrato de Rembrandt (Figura 11-9).
      11c. Observe el empleo de tramados en la naturaleza muerta de Morandi (Figura 11-13). Coloque algunos objetos, ilumínelos por un lado, y dibuje una naturaleza muerta con su propio estilo de tramados.


Fig. 11-13. Giorgio Morandi, Gran naturaleza muerta con lata de café (1934). Cortesía del Museo de Arte Fogg, Universidad de Harvard.

     11d. Dibuje a lápiz una bolsa de papel, como en el ejemplo de la Figura 11-14, realizado por un estudiante.


Fig. 11-14.

     11e. Dibuje un retrato a carboncillo, como en las Figuras 11-16 y 11-17.
      11f. Cubra completamente una hoja de papel de dibujo con un tono uniforme de carbón. Dibuje un autorretrato utilizando una goma de borrar para despejar las zonas iluminadas.

Fig. 11-16. Ly Ghen Sreng. Fig. 11-17. Tom Nelson

     11g. Pinte un retrato a tinta china, rebajada con agua, para mostrar el patrón de luces y sombras. Vea la Figura 11-18.


Fig. 11-18. G. Smith

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