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Mirando hacia delante: Dibujar retratos es fácil 

Aprender a hacer algo nuevo suele requerir aprender, en primer lugar, los componentes separados de la tarea, para después juntar las partes en un todo integrado. Después de aprender, por ejemplo, las diversas tareas que implica el montar en bicicleta o conducir un automóvil, llega por fin el momento de subirse a la bici o entrar en el coche y ponerlo en marcha. Al hacerlo, queda claro para uno mismo y para todos los demás, que uno ha adquirido esa capacidad. De manera similar, los ejercicios de este capítulo sirven para unir los componentes separados de la facultad de ver, que usted ha venido adquiriendo. En los dibujos que realice, se demostrará a sí mismo y a los demás que ha visto de verdad.

Vamos a dibujar caras, preparando antes las condiciones que harán que el hemisferio izquierdo se retire. Mientras tanto, el derecho va a tener un día de fiesta: verá contornos en toda su complejidad; verá como el dibujo evoluciona a partir de líneas que son una creación personal; observará la integración de talentos en una especie de ballet; verá como ven los artistas, tal como son las cosas, no una imagen pálida, simbolizada, clasificada y analizada; abrirá la puerta para ver claramente lo que tiene delante, y dibujará una imagen que permitirá que los demás le conozcan, ya que su personalidad se manifestará a través del dibujo.

TRES ENFOQUES

Este capítulo está dividido en tres partes: primero, instrucciones para dibujar un perfil; después, una visión «tres cuartos», con el modelo un poco girado hacia un lado, y, finalmente, la vista frontal de la cara. La cara vista de frente se ha dejado para lo último, no porque sea más difícil -ya hemos dicho otras veces que todos los dibujos son igual: todo es cuestión de ver claramente-, sino porque el sistema de símbolos memorizados desde la infancia para representar la cara vista de frente es especialmente fuerte y persistente. Una vez que se haya dibujado varias veces el rostro de perfil y de tres cuartos, sabiendo que la clave está en ver del modo-D, estoy segura de que resultará más fácil suprimir los símbolos y evitar que vuelvan a inmiscuirse en una forma tan familiar como es un rostro humano visto" de frente.


«El proceso de dibujar es, ante todo, el proceso de poner en acción la inteligencia visual, la mecánica misma del pensamiento visual. A diferencia de la pintura y la escultura, es un proceso en el que el artista se explica a sí mismo, y no al espectador, lo que está haciendo. Es un soliloquio antes de convertirse en comunicación.»
Michael Ayerton
Golden Sections

«El objeto material que está ante ti, eso es Ello.»
Huang Po, maestro
Zen del siglo XVI

PRIMERO: EL PERFIL

Antes de empezar: Consiga un modelo -un amigo, un vecino o alguien de la familia que esté dispuesto a posar para un retrato informal-. El modelo puede estar leyendo, durmiendo, miran­do la televisión, o cualquier otra cosa. Se necesitará de media hora a cuarenta minutos, con uno o dos períodos de descanso para el modelo.

Si yo estuviera explicando personalmente el proceso de dibujar un retrato de perfil no nombraría las partes. Señalaría cada zona y me referiría, por ejemplo a «esta forma, este contorno, este ángulo, esta curva». Desgraciadamente, en el libro tendré que nombrar las formas, en aras de la claridad. Sin embargo, en el dibujo, el proceso que puede parecer pesado y minucioso al leerlo en forma de instrucciones verbales, se convierte en una danza sin palabras, una apasionante investigación en la que cada nueva percepción aparece milagrosamente ligada a la anterior y a la siguiente.

Lea todas las instrucciones y mire los dibujos de la galería de estudiantes antes de empezar a dibujar.

1. Sujete el papel a un tablero.

2. Siéntese de manera que vea al modelo de perfil, aproximadamente a un metro veinte de distancia. La distancia máxima no debe pasar de 1,50 o 1,80. Más lejos, los detalles no se verían con suficiente claridad y podría usted tender a sustituirlos por símbolos.

3. Para empezar, lo primero es enmarcar la forma, con un visor o con la mano y el lápiz, como se ve en la Figura 10-1. Dirija primero la mirada al espacio negativo que rodea a la cabeza, y espere hasta que pueda ver ese espacio como una forma. Vea la forma general de la cabeza como un espacio vacío, rodeado por un espacio negativo sólido, como el agujero en forma de Bugs Bunny.

Fig. 10-1.

4. Dirija la mirada al papel de dibujo e imagine la forma de la cabeza del modelo sobre el papel: el contorno general de la cabeza, que es también el contorno interior del espacio negativo. Resulta más fácil encajar la imagen si se hace una especie de «dibujo fantasma», moviendo el lápiz alrededor de la imagen proyectada, como si se estuviera dibujando, pero sin tocar el papel. Así sabrá lo grande que va a ser la cabeza, y su posición en el papel. Se puede, incluso, imaginar la cabeza completa, con todos sus rasgos, trasladada al papel.

5. Comience el dibujo por donde quiera. Yo suelo empezar por la frente e ir bajando, pero otros utilizan diferentes secuencias. Todas las formas y espacios deben encajar como en un rompecabezas, cada parte relacionada con las demás; por lo tanto, no importa por donde se empiece.

6. Vuelva a enmarcar la forma, mire el espacio negativo junto a la frente y la nariz, y espere hasta que pueda verlo como una forma (es decir, hasta que el hemisferio izquierdo haya pasado la tarea al derecho). Después, utilizando el método del dibujo de contorno modificado, dibuje el borde del espacio. Calcule los ángulos (de la nariz, por ejemplo) como se explicó en el capítulo 9, sujetando el lápiz vertical, cerrando un ojo y alineando la vertical con la punta de la nariz (Fig. 10-2). Según va descendiendo, fíjese en los puntos y dimensiones: observe donde está un punto en relación con otro, la longitud relativa de los contornos, usando como referencia una parte ya dibujada.

Fig. 10-2.

7. A continuación vienen algunas instrucciones específicas para ver partes de la cabeza. Por supuesto, se pueden percibir todas estas relaciones mirando simplemente, pero algunos detalles concretos pueden servir de ayuda.

OJOS:

Observe que los párpados tienen espesor, y que el globo ocular está detrás de los párpados (Figura 10-3). Para dibujar el iris (la parte coloreada del ojo)... no lo dibuje. Dibuje la forma del blanco del ojo (Figura 10-4), que se puede considerar como un espacio negativo, que comparte sus contornos con el iris. Dibujando la forma (negativa) de la parte blanca, el iris quedará correcto porque habrá usted superado el símbolo memorizado para representarlo. Fíjese en que esta técnica sirve para todo lo que pueda parecerle «difícil» de dibujar. La técnica consiste en pasar a la forma adyacente y dibujar ésta en vez de la otra. Observe que las pestañas superiores crecen primero hacia abajo y luego (algunas veces) se curvan hacia arriba. Observe que la forma del ojo forma un ángulo determinado (Figura 10-5). Observe este ángulo en su modelo: es un detalle importante.

   
Fig. 10-3. Fig. 10-4. Fig. 10-5.

NARIZ:

Los orificios nasales, como el iris del ojo, se tienden a dibujar simbólicamente. Utilizando la técnica que acabamos de describir, fíjese en las zonas adyacentes; en este caso, dirija la mirada al espacio que hay bajo el borde del orificio nasal, y dibuje su forma exacta (Figura 10-6).

   
Fig. 10-6. Fíjese en la forma del espacio bajo el orificio nasal. Esta forma variará según el modelo y hay que observarla específicamente en cada individuo.

BOCA:

En muchas caras vistas de perfil, el contorno exterior de la punta de la nariz, el labio superior y el inferior, y la barbilla, suelen caer sobre la misma línea inclinada, como se ve en la Figura 10-7. Observe cuidadosamente estos puntos en su modelo y fíjese en el ángulo exacto. Vea primero las relaciones generales, luego las relaciones específicas y finalmente las relaciones concretas entre las partes. El espacio negativo es una enorme ayuda, ya que ofrece formas nuevas, no estereotipadas. A continuación, observe que los contornos de los labios no son verdaderos bordes, sino simplemente un cambio de color. Para la mayoría de los modelos, el ligero cambio de color de los labios queda mejor representado por una línea clara, no una línea gruesa y oscura. Sin embargo, la línea central de los labios es un verdadero contorno, y puede comprobarse que es más oscuro que los bordes externos de los labios. La forma del labio superior es importante para la expresión del modelo. Para lograrla con exactitud, no la dibuje: una vez más, pase al espacio adyacente, el espacio entre la boca y la nariz, como en la Figura 10-8. Compruebe la longitud de la línea central de la boca. ¿dónde está su extremo, en comparación, con, por ejemplo, el límite delantero del ojo? (las posiciones deben siempre cotejarse con alguna parte que ya se haya dibujado).

 
Fig. 10-7. Fig. 10-8. Para dibujar la forma del labio superior, observe y dibuje la forma de este espacio.

BARBILLA:

Fíjese en donde cae el contorno delantero de la barbilla en relación con la frente o el labio superior (siempre, algo que haya dibujado ya). Observe la longitud de la barbilla en relación con la de la nariz, por ejemplo.

GAFAS:

Si el modelo lleva gafas, no las dibuje. Tienen un simbolismo muy fuerte (Figura 10-9). Dibuje las formas negativas que rodean a las gafas, como en la Figura 10-10. La clave está en no dudar de la percepción del espacio negativo. Dibuje lo que vea.

 
Fig. 10-9. El símbolo de las gafas es particularmente persistente. Fig. 10-10. Para evitar el símbolo, dibuje las formas de la cara alrededor de las gafas, usándolas como espacios negativos.

CUELLO:

Utilice el espacio negativo de delante del cuello para percibir el contorno bajo la barbilla, y el contorno del cuello 10-11). Compruebe el ángulo que forma el cuello con la vertical. Asegúrese de cuál es el punto exacto en que el cuello se une a la nuca. Suele estar aproximadamente al nivel de la nariz o la boca (Figura 10-11).

Fig. 10-11. Asegúrese de comprobar donde está este punto, en relación con la boca y la nariz. La parte delantera del cuello suele estar inclinada respecto a la vertical.

CUELLOS DE CAMISA, ETC.

No los dibuje. Los cuellos de los vestidos tienen también un simbolismo muy pertinaz (Figura 10-12). Utilice el cuello del modelo como espacio negativo, y use los espacios negativos para dibujar cuellos de camisa cerrados o abiertos, y también el contorno de la espalda, como en la Figura 10-12. Esta técnica da resultado porque las formas de los espacios alrededor del cuello de una camisa no tienen un nombre evidente ni han originado símbolos que distorsionen la percepción.

Fig. 10-12. Utilice la técnica de la zona adyacente para dibujar formas con símbolos estereotipados muy enraizados desde la infancia.

OREJA:

Al llegar a este punto, con los rasgos faciales más o menos completos, hay que medir sobre el modelo la relación de tamaño entre la mitad inferior de la cabeza (desde el nivel del ojo a la barbilla) y la mitad superior. Hágalo directamente, colocando el lápiz junto a la cabeza del modelo y midiendo (Figura 10-13). La distancia desde el nivel del ojo al punto más elevado de la cabeza será por lo menos igual (posiblemente más larga, si el cabello es espeso) que la mitad inferior.

Fig. 10-13.

Transfiera estas medidas al dibujo. Coloque el lápiz sobre el mismo y mida la distancia del ojo a la barbilla, marcando dicha distancia con el pulgar y el índice. Marque luego la distancia en la parte superior del dibujo para indicar donde caerá el tope de la cabeza. No deje de realizar esta operación, en la idea de que recordará las dimensiones de la cabeza más adelante. A continuación mida la situación del borde posterior de la oreja. Mida de nuevo la distancia desde el ojo a la barbilla y transfiera esta medida desde la esquina postenor del ojo al borde posterior de la oreja. O trate de visualizar el triángulo rectángulo con los dos catetos iguales. Ver figuras 10-14 y 10-15. Marque en el dibujo la posición del borde posterior de la oreja (Figura 10-15).

 
Fig. 10-14. Fig. 10-15.

Empiece por dibujar la forma del espacio que hay detrás de la oreja. Dibuje luego las formas internas de la oreja, dirigiendo siempre la mirada al espacio contiguo al que se quiera dibujar, utilizándolo como espacio negativo. Verifique la relación de tamaño entre la oreja y los rasgos faciales, la posición del borde superior de la oreja en relación con el ojo y la ceja, y la posición del borde inferior en relación con la boca y la nariz. Recuerde que las orejas son más grandes de lo que parecen.

PELO

Los estudiantes me piden a menudo que les enseñe a «dibujar el pelo». En la mayoría de los casos lo que quieren decir es: «enséñeme un método de dibujar pelo que sea rápido, fácil y quede estupendamente». En otras palabras, «enséñeme un símbolo para el pelo, mejor que el que estoy usando». Y, por supuesto, no existe tal cosa. El pelo se dibuja exactamente del mismo modo que todo lo demás. Hay que percibirlo tal como es, en toda su complejidad, y dibujar lo que se ve. Esto no significa que haya que dibujar cada pelo, pero sí que hay que tomarse el tiempo necesario para describir en el dibujo al menos parte del cabello, el movimiento exacto de los mechones, la textura exacta de alguna sección. Busque las zonas oscuras, donde el cabello se separa, y utilícelas como los espacios negativos. Fíjese en los principales movimientos direccionales, en las curvas y en las ondas. El hemisferio derecho, amando como ama la complejidad, puede quedar fascinado por la tarea, y esta parte del retrato puede llegar a tener un gran impacto, como en el caso de la Orgullosa, Maisie (Figura 10-16). Hay que evitar a toda costa los trazos finos, fofos y simbólicos que representan el concepto pelo, del mismo modo que si escribiéramos la palabra sobre el cráneo del retrato.

 
Fig. 10-16. Anthony Frederick Augustus Sandys (1832-1904), La Orgullosa Maisie. Cortesía del Victoria and Albert Museum, de Londres.  

Cuando esté listo para empezar recuerde que necesitará de treinta a cuarenta minutos para dibujar el retrato. Quizás convenga disponer una alarma para darle algún descanso al modelo. No olvide explicarle al modelo que usted no podrá hablar durante la sesión.

Coloque al modelo. Siéntese. Enmarque la forma. Imagine la forma sobre el papel. Dirija la mirada al espacio negativo que rodea a la forma. Sentirá que empieza a pasar al modo-D... alcanzando el estado en el que se ven claramente las cosas.

Después de terminar: Puede usted sentirse orgulloso. ¡Lo ha hecho! Espero que se sienta tan satisfecho con su dibujo como suelen sentirse mis alumnos al terminar su primer retrato.

Si algunas partes del dibujo no parecen estar del todo bien, pruebe los siguientes procedimientos para comprobar errores. Primero, sujete el dibujo frente a un espejo. La inversión de la imagen puede darle una visión, nueva y más objetiva de las relaciones entre las partes, advirtiéndole de donde se necesitan correcciones. Otra técnica muy útil para encontrar errores es tapar la parte que le parece mal y tratar de imaginar cómo debería ser esa parte. Mantenga la imagen en la mente mientras mira el dibujo. Luego levante rápidamente la mano, descubriendo la parte problemática. Si el dibujo está mal de proporción, descolocado, etc., lo advertirá usted enseguida. Una tercera técnica consiste en colocar el dibujo junto al modelo y comprobar uno por uno los espacios negativos, cotejando ángulos, longitudes, etc., primero en el modelo y luego en el dibujo. Si algún espacio negativo no concuerda es que hay un error.

No obstante, con objeto de impedir que se muestre usted hipercrítico, es una buena ocasión para sacar los dibujos preliminares que realizó al final del capítulo primero. La comparación puede ser tan notable como en los ejemplos de antes y después incluidos en ese mismo capítulo. Además, si usted compara el dibujo de una cabeza con el de una persona observará que en ambos se repiten una serie de símbolos para representar los rasgos faciales. Sin embargo, en el retrato de perfil que acaba de realizar, el sistema de símbolos ha desaparecido probablemente, y con este dibujo ha entrado usted en el nivel adulto de expresión visual.


«El objeto de toda obra de arte verdadera es alcanzar un estado de existencia, un estado de funcionamiento elevado, un momento más que ordinario... En ese estado hacemos descubrimientos porque entonces tenemos visión clara.»
Robert Henri
The Art Spirit

GALERÍA DE ESTUDIANTES:

Dibujo de perfil

Una vez leídas las instrucciones sobre problemas específicos y el modo de resolverlos, examine estos dibujos realizados por mis alumnos. Al estudiarlos, repase mentalmente la secuencia de pasos y mida con el lápiz las principales proporciones. Trate de adivinar en qué partes se utilizó el espacio negativo para dibujar formas «difíciles», como gafas, orejas, etc.

 
Kevin Schley P. Krones
 
Sherlyn Arch Rona Kramer
 
Janice Gallagher Sheila Kalivas

Ejercicios complementarios

Antes de empezar: En estos ejercicios, le recomiendo que copie dibujos -retratos- hechos por algún maestro. Con ello pretendo que estudie el modo en que un gran artista veía una cabeza particular, en toda su complejidad de relaciones. Por lo tanto, al dibujar, imagine que es usted aquel gran artista y trate de seguir los pasos dados por el maestro.
      10a. Copie un dibujo de una cabeza de perfil. Utilice el espacio negativo fuera y dentro de la forma (la técnica de pasar a la zona adyacente). evitando las partes «difíciles» y dibujando la zona de al lado. Si quiere, puede hacer un dibujo invertido (ver Figura 10-17).
      10b. Si su primera copia era un retrato de mujer, copie otro dibujo de algún maestro, esta vez representando a un hombre (o viceversa).

Después de terminar: Utilizando las técnicas descritas en el ejercicio del retrato de perfil, examine los dibujos que ha hecho, en busca de posibles errores. Después, durante el resto del día, mire a todas las personas que encuentre como si fuera a dibujar su retrato, y trate de ver en su imaginación el aspecto del retrato, según el estilo del maestro cuyos dibujos ha copiado.

AFIANZANDO LA HABILIDAD

Antes de pasar a la etapa siguiente, el retrato en visión tres cuartos, debe realizar los ejercicios 10a y lOb.

Como primer paso, prepare una situación favorable al paso al modo-D. Asegúrese de disponer de media hora, por lo menos, y empiece por fijarse en los espacios negativos. Con el tiempo, su cerebro se irá acostumbrando al procedimiento, y la transición será cada vez más rápida. Una vez en el modo-D, el único problema es acordarse de darle un descanso al modelo.

Ocasionalmente, sucede que el hemisferio izquierdo sigue mostrándose activo; en este caso el mejor remedio es una corta sesión de dibujo de contorno puro. Este tipo de dibujo parece forzar el paso al modo-D, y siempre constituye un buen ejercicio de calentamiento antes de dibujar.

EL ROSTRO EN TRES CUARTOS

Los niños rara vez dibujan caras parcialmente giradas hacia un lado, en la posición denominada «tres cuartos». Lo normal es que dibujen perfiles o caras vistas de frente. Hacia los diez años de edad empiezan a intentar el dibujo en tres cuartos, posiblemente porque esta posición es particularmente expresiva de la personalidad del modelo. Aquí los jóvenes artistas se encuentran con los mismos problemas de siempre: Las percepciones visuales entran en conflicto con las formas simbólicas desarrolladas durante la infancia para el perfil y la vista frontal, que a los diez años están ya bien enraizadas en la memoria.

¿Cuáles son estos conflictos? Primero, como se ve en la Figura 10-18, la nariz no es igual que vista de perfil. Segundo, los dos lados de la cara tienen diferente anchura. Tercero, los dos ojos son diferentes entre sí. Cuarto, una mitad de la boca es más corta y tiene distinta forma que la otra. Estas percepciones de rasgos asimétricos no concuerdan con los símbolos memorizados, que siempre están dispuestos simétricamente a ambos lados de la cara.

 
Fig. 10-17. Reproducción hecha por un estudiante de una de las Cuatro caberas de Durero. Fig. 10-18. Esbozo para retrato en tres cuartos, del artista alemán Lucas Granach (1472-1553), Cabeza de joven con gorro rojo.

La solución del conflicto está, naturalmente, en dibujar sólo lo que uno ve, sin preguntarse por qué es así y sin alterar las formas que se perciben para acomodarlas a un sistema almacenado de símbolos.

Antes de empezar: Vamos a describir una vez más el proceso paso a paso, indicando algunos métodos para mantener claras las percepciones. Tenga en cuenta que si estuviera explicando esto en persona, no diría el nombre de ninguna de las partes, limitándome a señalar cada zona. De manera que cuando esté dibujando no nombre las partes para sus adentros. Trate de no hablar consigo mismo mientras dibuja.

1. Coloque al modelo de manera que vea usted la punta de la nariz coincidiendo con el borde de la mejilla, como en la Figura 10-19. Verá que así se obtiene una forma cerrada.

La línea del nivel de los ojos es perpendicular al eje central.
Fig. 10-19. Observe la inclinación del eje central en relación con la vertical del lápiz.
La línea del nivel de los ojos es perpendicular al eje central.

2. Lo mismo que en el dibujo de perfil, enmarque la forma con un visor o con la mano y el lápiz. Mire el espacio negativo que rodea la cabeza hasta que pueda verlo como una forma. Mire después la forma completa de la cabeza -el contorno exterior- y espere hasta verlo como una forma.

3. Dirija luego-la mirada al papel en blanco, e imagine la forma de la cabeza sobre el papel. Haga un «dibujo fantasma» de la forma, si ello le ayuda a establecer la imagen.

4. Observe al modelo. Trate de percibir el eje central, es decir, una línea imaginaria que. pasa a través del centro de la cara. En la cara vista de tres cuartos, el eje central pasa por dos puntos: el centro del puente de la nariz y el centro del labio superior. Imagine el eje como un alambre que atravesara la nariz (Figura 10-19). Sujetando el lápiz verticalmente con el brazo extendido, compruebe el ángulo de inclinación del eje central en la cabeza del modelo. La inclinación de la cabeza será diferente en cada caso, y hay que estimar el ángulo que forma el eje con la vertical (el lápiz). Imagine de nuevo la cabeza sobre el papel, y dibuje el eje central en su ángulo correcto (Figura 10-20). Este ángulo es muy importante para lograr un parecido. Después, muy ligeramente, dibuje la línea del nivel de los ojos, en ángulo recto con el eje central. Esto es para asegurarse de que no se distorsionarán los rasgos, como explicamos en el capítulo 9. Tome medidas sobre el modelo y sobre el papel para verificar que el nivel de los ojos divide la forma por la mitad.

Fig. 10-20. Los bordes del papel representan la vertical y la horizontal. El ángulo del eje central se dibuja en relación con la vertical del borde del papel.

5. Va usted a emplear el método de dibujo de contornos modificado: dibujando lentamente, dirigiendo la mirada a los bordes y percibiendo las relaciones de tamaños ángulos, etc. Se puede empezar por donde se quiera (yo suelo hacerlo por la forma que hay entre la nariz y el contorno de la mejilla más alejada, porque esa forma es fácil de ver, como en la Figura 10-21). Las instrucciones para el dibujo siguen un orden particular, pero se puede seguir el orden que uno prefiera.

6. Dirija la mirada hacia la forma y espere hasta que pueda verla claramente. Dibuje los contornos exteriores de la forma. Como ve, esto le da el contorno de la nariz. Dentro de la forma está el ojo con una configuración extraña. No dibuje el ojo, sino las formas que lo rodean. Puede seguir el orden indicado en la Figura 10-22 o cualquier otro: dibuje la forma de encima del ojo (1), la forma adyacente a ésta (2), la parte blanca (3) y la forma de debajo del ojo (4). Trate de no pensar en lo que está dibujando; limítese a dibujar una forma y luego la adyacente.

 
Fig. 10-21. Intente ver toda esta zona como una forma. Fig. 10-22.

7. A continuación, localice la posición exacta del ojo más cercano. Observe en el modelo que la esquina interna está sobre la línea del nivel de los ojos. Fíjese especialmente en la distancia entre el ojo y el contorno de la nariz: esta distancia es casi siempre igual a la longitud del ojo (Figura 10-22). El error más corriente que cometen los principiantes es situar el ojo demasiado cerca de la nariz. Este error desequilibra todas las demás percepciones y puede estropear el dibujo. Asegúrese de que ve la anchura del espacio y dibuje lo que vea.

8. La nariz. Compruebe en el modelo la posición del borde del orificio nasal, en relación con la esquina interior del ojo. Trace una línea paralela al eje central (Figura 10-23). No revise esta percepción. Recuerde que las narices son más grandes de lo que parecen. Dibuje la forma del orificio, percibiendo las formas de los espacios que rodean a la nariz.

9. La boca. Calcule su longitud/por ejemplo, en relación con la longitud de la nariz. Marque en el eje central la posición de la línea de la boca. Fíjese en donde termina la boca, en relación con la esquina del ojo (Figura 10-23). Observe la línea central de la boca y dibuje la curva exacta, tal como la ve. Esta curva es importante para captar la expresión del modelo. No hable consigo mismo, diciéndose cosas como «Qué expresión tan simpática» o «qué mirada tan agradable». Las percepciones visuales están para ser vistas. Si se ve claramente y se dibuja lo que se ve, la expresión será la correcta. En el modo-D se responde, pero no con palabras.

Fig. 10-23.

Continuemos: dibuje primero la línea central de la boca en el lado más cercano de la cara. Complete los bordes superior e inferior de los labios en este lado, recordando usar una línea ligera, porque no se trata de bordes o contornos fuertes.

Para dibujar la mitad más alejada de la boca, utilice los espacios negativos, lo mismo que para el ojo. Dibuje las formas de los espacios que rodean a la boca, observando la curva de la línea central.

10. La oreja. Localice su posición a ojo o midiendo, y asegúrese de colocarla lo bastante atrás. La distancia desde la esquina interior del ojo al borde posterior de la oreja es aproximadamente igual a la distancia desde el nivel de los ojos a la barbilla. Si es necesario puede medirse sobre el modelo para verificar esta relación. Fíjese en donde quedan el borde superior y el inferior y luego dibuje la oreja utilizando los espacios negativos que la rodean.

11. Línea del pelo y cabellos. La línea del pelo se dibuja con el mismo método que empleamos en el retrato de perfil: usando la frente como espacio negativo que tiene como borde superior la línea del pelo. Después, observe y dibuje al menos parte del cabello, indicando sus principales direcciones, textura, zonas oscuras de separación, etc.

12. El cuello. Observe en el modelo dónde la barbilla, ya dibujada, da origen al contorno del cuello. ¿Cuál es el ángulo exacto del cuello con la vertical? Dibuje estos contornos.

Para dibujar el cuello? de la camisa o vestido fíjese en las formas adyacentes. Como con todas las formas que tienen un simbolismo fuerte hay que dejar de mirarlas para verlas claramente.

13. Quizás le apetezca darle un poco de sombreado a este dibujo. Fíjese en las formas de las sombras. Es posible que encuentre sombras debajo del labio inferior, bajo la barbilla, bajo la nariz o bajo el párpado inferior. Se puede aplicar un tono ligero con el lápiz, y después difuminarlo con el dedo. Asegúrese de que el tono y la forma de las sombras son exactamente como usted los ve. Su forma se debe a la estructura de los huesos y a la caída de la luz. En el siguiente capítulo explicaré más ampliamente el empleo de luces y sombras para aumentar la sensación de tridimensionalidad en el dibujo.

Ahora que ha leído todas las instrucciones ya está listo para empezar. Coloque al modelo, siéntese, enmarque la forma, imagine la forma en el papel, dirija la mirada al espacio negativo. Pronto se encontrará pasando al modo-D.

Después de terminar: Cuando el dibujo esté terminado observe que lo mira de manera diferente de como lo miraba mientras lo estaba haciendo. Una vez acabado, el dibujo se ve de un modo más crítico, más analítico, notando quizás ligeros errores y discrepancias entre el dibujo y el modelo. Esto es lo que hacen los artistas. Al volver a utilizar el modo-I el artista planea los siguientes movimientos, examina el dibujo con una actitud crítica, prepara las correcciones necesarias y observa las zonas que necesitan un repaso. Después, vuelve a tomar el lápiz o el pincel y pasa de nuevo al modo-D. Este proceso de activación-desactivación se prolonga hasta que la tarea está terminada; es decir, hasta que el artista decide que ya no debe seguir trabajando.

Es posible que desee repasar el dibujo en una segunda sesión. En este caso es imprescindible que lo haga con el modelo delante. Si empieza a «corregir» el dibujo sin el modelo, la puerta de la percepción se cerrará de golpe y puede estropear todo el trabajo. En estos primeros dibujos necesita tener algo real delante.

Antes de pasar a la siguiente lección vuelva a leer las instrucciones para el retrato en tres cuartos, y realice los ejercicios 10c, 10d y 10e.

AL DIBUJO, DE CABEZA:
LA VISTA FRONTAL

Antes de empezar: Como siempre, lea con atención todas las instrucciones. Repase las proporciones en el óvalo básico (capítulo 9). Mire los retratos de la Galería de Estudiantes.


«Si una cierta actividad, tal como el pintar, se convierte en el modo habitual de expresión, el acto de tomar los materiales de pintura y empezar a trabajar con ellos puede tener un efecto sugestivo y evocar el vuelo a estados superiores.»
Robert Henri
The Art Spirit


Ejercicios complementarios
      10c. Copie un dibujo de algún maestro, representando un rostro en tres cuartos (ver Figura 10-24).
      10d. Si el dibujo anterior representaba a una mujer, haga otro representando a un hombre, y viceversa.
      10c. Disponga dos espejos y una lámpara, de manera que pueda ver su propio rostro en tres cuartos, con la lámpara creando un fuerte contraste de luz y sombra en la cara. Dibuje su autorretrato, sombreando las partes oscuras (ver página 176).
 
Sara Clippinger
Fig. 10-24. Copia de un antiguo maestro hecha por una estudiante.

1. Sujete el papel al tablero, coloque al modelo, disponga una alarma para los descansos, etc., etc. A estas alturas estos procedimientos preliminares están ya perfectamente asimilados.

2. Enmarque la forma y espere hasta que pueda ver el espacio negativo y el contorno general de la cabeza como formas. Imagine la forma sobre el papel en blanco, preparando el paso al modo-D. Haga un dibujo fantasma para saber dónde irán los rasgos y qué tamaño tendrán.

3. Sujetando el lápiz vertical con el brazo extendido estime la inclinación del eje central. Dibuje (muy ligeramente) la línea del nivel de los ojos. Empiece a dibujar. Ya debe de haber pasado al modo-D.

4. Puede empezar por cualquier parte, pero como de columbre las instrucciones van en un orden concreto, que usted puede alterar a voluntad.

5. Sitúe los ojos (note que el espacio entre ambos es igual a la longitud de un ojo). Vea y dibuje los contornos exactos de cada ojo: a menudo son diferentes uno de otro. Para percibir los

contornos más claramente dirija la mirada a la forma que hay encima del ojo (entre el párpado superior y la ceja) y utilice esta forma como espacio negativo. Observe la forma exacta de los párpados, la dirección exacta de las pestañas. No cambie nada, no revise nada, dibuje sólo lo que vea.

6. La nariz. Mirando al modelo, visualice un triángulo con dos vértices situados en las esquinas exteriores de los ojos y el tercero en la punta de la nariz. Este triángulo tiene una forma particular en cada cara. Imagine el triángulo sobre el dibujo y haga una marca en el lugar correspondiente a la punta de la nariz. Este es un sistema del modo-D para percibir correctamente la longitud de la nariz, que a menudo es un problema para los principiantes. A continuación observe en el modelo la anchura de las aletas de la nariz, en relación con las esquinas internas de los ojos.

Observe las luces y sombras que hay en la nariz. En la mayoría de los casos verá una luz a un lado y una sombra al otro. Si se fija atentamente verá que estas luces y sombras tienen formas concretas, provocadas por la caída de la luz sobre la estructura ósea de cada nariz. Si dibuja la luz o la sombra (escoja una u otra) habrá descrito la estructura ósea de la nariz. Haga esto dibujando sólo un lado de la nariz, no los dos.

La mayoría de las personas tienen símbolos muy fuertes y persistentes para dibujar narices. Dibuje las formas de alrededor de las aletas y orificios para superar el sistema de símbolos.

7. La boca. Calcule la longitud del labio superior en relación con (por ejemplo) la longitud de la nariz. Dibuje primero la línea central de la boca asegurándose de que es perpendicular al eje central. Es muy fácil torcer la boca, con lo cual se cambia la expresión. Note con especial cuidado la posición y forma de las esquinas exteriores de la boca, donde está localizada gran parte de la expresión de un rostro. Dibuje luego los bordes exteriores de los labios. Puede que el labio inferior sea sólo una sombra bajo el labio. Mire atentamente al modelo. Unos labios con contornos fuertes pueden reflejar una percepción incorrecta, o la sustitución por un símbolo. Es raro que los contornos de los labios sean marcados; suelen ser sólo un cambio de color.

8. El cráneo. Mida en el modelo la distancia desde el nivel de tos ojos al contorno superior del pelo, comparándola con la mitad inferior de la cara. Haga una marca en el papel para indicar donde está el límite superior. Esto le ayudará a dibujar correctamente la forma de la cara.

9. La cara. Observe la distancia desde los rasgos al borde de la cara. ¿Cuál es la relación con alguna dimensión ya dibujada, como la del ojo, la nariz o la boca? ¿Qué longitud tiene la barbilla en comparación con la nariz? Utilizando el dibujo de contorno modificado, dibuje la forma de la cara.

10. El pelo. Vuelva a observar la forma exterior del pelo y la forma interior, donde se une a la cara. Fíjese en las principales direcciones de crecimiento, en los lugares en los que se divide y en su textura. Se trata de registrar la información suficiente para que quien vea el dibujo sepa cómo es el pelo. Renuncie a sus símbolos y dibuje alguna sección complicada del cabello. Asegúrese de estar utilizando el mismo estilo de línea que empleó para dibujar los rasgos faciales. Es decir, las líneas no deben cambiar mucho de la cara al pelo. La cualidad de la línea, la profundidad del tono y el grado de detalle deben ser consistentes en todo el dibujo. Por ejemplo, si se emplean líneas fuertes para los rasgos faciales hay que usar líneas igualmente fuertes para los contornos del cabello. Si la calidad de las líneas es diferente, fuerte en los rasgos de la cara y ligera en el pelo, el dibujo no estará unificado.

11. El cuello y los hombros. Asegúrese de que el cuello es lo bastante ancho comprobando su anchura en relación con la de la cara. Utilice el espacio negativo para dibujar el cuello del vestido o camisa. Asegúrese de que los hombros son lo bastante anchos. Los hombros estrechos son un error corriente de los principiantes. Compruebe dos veces el espacio negativo por encima del hombro y pregúntese «¿Dónde está la punta del hombro en relación con el borde de la cara!»

12. Complete el dibujo sombreando aquellas partes en las que perciba las formas de las sombras.

Después de terminar: Ahora que ha observado atentamente los rostros de otros seres humanos entenderá seguramente lo que quieren decir los artistas cuando afirman que todo rostro es hermoso.


«Cuando se dibuja un rostro, cualquier rostro, es como si apartáramos una cortina tras otra, una máscara tras otra... hasta que sólo queda una máscara final, que ya no se puede quitar ni reducir. Entonces, el dibujo está terminado, y el artista sabe mucho acerca de esa cara, ya que ningún rostro puede ocultarse durante mucho tiempo. Pero aunque nada escapa a la vista, todo se perdona de antemano. El ojo no juzga, ni moraliza, ni critica. Acepta las máscaras con gratitud, lo mismo que acepta que el bambú sea largo y que los girasoles sean amarillos.»
Frederick Franck
The Zen of Seeing

GALERÍA DE ESTUDIANTES:

Retratos de frente

Al estudiar los retratos de las páginas siguientes, realizados por mis alumnos, trate de seguir mentalmente el proceso de cada dibujo. Tome medidas: esto le ayudará a reforzar su habilidad y entrenar la vista.

MAS ALLÁ DEL RETRATO

Realice los ejercicios 10f, 10g y 10h antes de pasar al capítulo siguiente, acerca del sombreado, con el que podrá ampliar sus percepciones.

Ejercicios complementarios

Vea en la Galería de Estudiantes los ejemplos de retratos y copias de grandes maestros.
      10f. Busque un dibujo de un maestro representando una cara vista de frente y copíelo, utilizándolo para reforzar su conocimiento de la proporción, la utilidad del espacio negativo, etc. Al copiar el dibujo, fíjese en que un minúsculo cambio de dirección o longitud de una línea puede alterar la expresión de un rostro. Compruebe todas las proporciones, midiendo las partes del dibujo con el lápiz. Si es necesario, vuelva el dibujo cabeza abajo para ver mejor las relaciones.
      10g. Si el anterior dibujo representaba a una mujer, busque un hombre que se preste a servir de modelo y dibuje un retrato de frente, poniéndole al modelo un sombrero de cualquier tipo. Si el dibujo copiado representaba a un hombre, retrate a una mujer con sombrero.
      10h. Sentado frente a un espejo, con una lámpara al lado, dibuje su autorretrato, observando las formas de las sombras de la cara.
 
Georgette Zuleski Ejemplo 10f. John Boomer
Kimberly Leyman
Ejemplo 10c.

 
Dolores Stewart Urba Dean Bury
 
M. Shours
Ejemplo 10g.
Bob Jean
Ejemplo 10h.

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