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Percepción de la forma de un espacio: Los aspectos positivos del espacio negativo 

En dibujo, se entiende por composición el modo en que el artista ordena y distribuye los componentes de la imagen. Componentes fundamentales de una composición son las formas positivas (los objetos o figuras), los espacios negativos (zonas vacías) y el formato (la longitud y anchura relativas de los bordes de la superficie). Para componer un dibujo, el artista sitúa las formas positivas y los espacios negativos dentro del formato.

El formato controla la composición. Dicho de otro modo, la forma de la superficie (que generalmente es un papel rectangular) influye considerablemente en la distribución de formas y espacios dentro de la misma. Para entender mejor esto, utilice el modo-D para imaginar un árbol, y trate de encajar el mismo árbol en cada uno de los formatos de la Figura 7-1. Encontrará que muchas veces tiene que cambiar la forma del árbol y los espacios a su alrededor. Compruébelo imaginando exactamente el mismo árbol para todos los formatos. La forma que encaja bien en un formato puede quedar fatal en otro.

Los artistas experimentados se dan perfecta cuenta de la importancia del formato. Sin embargo, los estudiantes de dibujo parecen curiosamente indiferentes a los límites del papel. Como su atención está dirigida casi exclusivamente a los objetos o figuras que están dibujando, parecen considerar que los bordes del papel no existen, así como no existen límites en el espacio real que rodea a los objetos.

Este descuido es causa de problemas para casi todos los estudiantes que empiezan. El problema más grave es la incapacidad de unificar dos componentes básicos: los espacios y las formas.

Fig. 7-1. Diversos formatos.

LOS NIÑOS PEQUEÑOS COMPONEN
SEGÚN EL FORMATO

En el capítulo 5 vimos que los niños tienen un fuerte sentido de la importancia del formato. Son conscientes de los bordes del papel y esto controla el modo en que distribuyen las formas y espacios; a menudo, los niños pequeños producen composiciones casi impecables. La composición de un niño de seis años (Figura 7-3) se puede comparar favorablemente con una de Miró (Figura 7-2).

Fig. 7-2. Joan Miró, Personajes con estrella (1933). Cortesía del Instituto de Arte de Chicago.

Fig. 7-3.

Lamentablemente, esta capacidad se va perdiendo cuando el niño se acerca a la adolescencia, debido quizás a la creciente dominación del hemisferio izquierdo, siempre pendiente de reconocer, nombrar y clasificar los objetos. La concentración en las cosas adquiere preponderancia sobre la visión más holística del niño, donde todo es importante, incluyendo los espacios negativos del cielo, la tierra y el aire. Normalmente se necesitan años para convencer a los estudiantes de que los espacios negativos, ligados por el formato, requieren el mismo grado de atención y cuidado que las formas positivas. Los principiantes suelen concentrar toda su atención en los objetos, personas o formas del dibujo, y después se limitan a «llenar el fondo». Parece difícil de creer, pero si se dedican cuidado y atención a los espacios negativos, las formas se cuidarán de sí mismas. Veremos ejemplos concretos de esto.

Las citas del escritor Samuel Beckett y del filósofo Alan Watts hacen mención a este concepto. En el Arte, tal como dice Beckett, la nada (es decir, el espacio vacío) es real. Y, tal como dice Alan Watts, el interior y el exterior son una misma cosa. Ya vimos en el último capítulo que, en un dibujo, los objetos y los espacios que los rodean encajan como las piezas de un rompecabezas. Todas las piezas son importantes, y juntas llenan toda la superficie comprendida entre los bordes, es decir, el formato.


James Lord describe así la reacción del artista Alberto Giacometti ante un espacio vacío.
      «Empezó a pintar otra vez, pero al cabo de unos minutos se volvió hacia donde había estado el busto, como si quisiera volverlo a examinar, y exclamó: '¡Se ha idoi' Aunque le recordé que Diego se lo había llevado, él insistió: 'Sí, pero yo creía que estaba ahí. Miré y de repente vi el vacío. Vi el vacío. Es la primera vez en mi vida que me sucede'.»
James Lord
A Giacometti Portrait

«Nada es más real que la nada.»
Samuel Beckett

«No podrías usar el interior de una taza sin el exterior. Lo de dentro y lo de fuera van juntos. Son una misma cosa.»
Alan Watts

Fig. 7-4. Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901), Le Jockey. Cortesía del Museo de Arte de Cleveland, Colección de Charles G. Prasse.


«La expresión para mí no consiste en la pasión reflejada en un rostro humano, o revelada por un gesto violento. Toda la organización de mi pintura es expresiva. El lugar que ocupan las figuras u objetos, los espacios vacíos a su alrededor, las proporciones, todo cumple su papel.»
Henri Matisse
«Notes d'un peintre»

Observemos un ejemplo de este encajamiento de espacios y formas en un dibujo de Toulouse-Lautrec (Figura 7-4), en una naturaleza muerta de Paúl Cézanne (Figura 7-5) y en un dibujo de figura de Durero (Figura 7-6).

DIBUJAR EL ESPACIO NEGATIVO:
CUANDO EL ESPACIO TOMA FORMA

Ahora vamos a aprovechar otro punto débil del modo-I. El hemisferio izquierdo no está bien equipado para tratar con el espacio vacio. No puede nombrarlo, reconocerlo, hacerlo coincidir con categorías memorizadas; carece de símbolos preparados para ello. De hecho, el hemisferio izquierdo parece aburrirse con los espacios y se niega a hacerse cargo de ellos, pasándoselos al hemisferio derecho. Justo lo que queríamos!

  Fig. 7-5. Paúl Gozarme (1839-1936), Jarrón con tulipanes. Cortesía del Instituto de Arte de Chicago. Haciendo que las formas positivas tocasen los márgenes en varios sitios, Cézanne definió y separó las formas negativas, que contribuyen tanto como las positivas al interés y equilibrio de la composición.
Fig. 7-6. Alberto Durero.(1471-1528), Mujer desnuda con un bastón (1508). Cortesía de la Galería Nacional de Canadá, en Ottawa. Las formas negativas que rodean a la figura son muy variadas en tamaño y configuración.

Al hemisferio derecho no parecen molestarle los espacios; es más ecléctico, más flexible, más democrático (metafóricamente hablando). Para el hemisferio derecho, los espacios y los objetos, lo conocido y lo desconocido, lo nombrable y lo innombrable, todo es lo mismo. Todo es interesante, y si la información visual que llega a la retina es extraña y complicada, mucho mejor.

Intentémoslo. Empecemos con algunos objetos, para tener contento al modo-I.

1. Dibuje en un papel varias formas grandes: dos estrellas de mar, tres pipas, instrumentos musicales, algunas formas abstractas, lo que usted quiera. Estas son formas positivas. Mire el ejemplo de las estrellas de mar (Figura 7-7). Procure que las formas positivas toquen los bordes del formato al menos en dos sitios, como en el ejemplo. Los espacios que rodean a las estrellas son los espacios negativos.

 
Fig. 7-7. Fig. 7-8.


El poeta John Keats escribió que para entender la poesía es necesario ponerse en un estado mental especial, al que Keats llamaba «capacidad negativa». Describió este estado como aquél en el que una persona «es capaz de estar en la incertidumbre, el misterio, la duda, sin buscar ansiosamente los hechos y la razón.»

2. Para reforzar la idea de que en el dibujo los espacios se deben ver como formas, repase el dibujo con el lápiz, consciente y deliberadamente, acentuando las formas de los espacios, incluyendo los bordes del papel, que son parte del espacio negativo. Repase estos contornos varias veces, como se ve en la Figura 7-8.

3. Dirija ahora la mirada a una de estas zonas, hasta que pueda usted verla como una forma. Le llevará algo de tiempo. El hemisferio izquierdo, al encontrarse una forma para la que no tiene nombre, empleará unos momentos en tratar de reconocerla. Incapaz de atribuirle nada conocido a la forma del espacio se verá obligado a decir: «No sé lo que es; este tipo de cosas no me parecen útiles, y si piensas seguir mirándola tendrás que encargarte tú (el hemisferio derecho) de ello. A mí no me interesa». ¡Muy bien! Eso es lo que queríamos. Siga mirando una de las formas y acabará enfocándola como una forma.

4. Oscurezca los espacios negativos con un lápiz o una pluma, como en la Figura 7-9, para reforzar aún más el concepto del espacio como forma. Vaya mirando las formas, una a una, hasta que pueda percibirlas.

5. A continuación, con unas tijeras, recorte los espacios negativos. Mírelos como formas que son. Déles la vuelta, cambíelas de posición. Luego, vuelva a pegarlas, junto con las formas positivas, sobre un papel o cartulina, quizás de diferente color. Como los espacios negativos comparten sus bordes con las formas positivas, bastaría con pegar las piezas «negativas» (Figura 7-10) para reconstruir la forma positiva (la estrella de mar).

Fig. 7-9. Fig. 7-10.

La intención de este ejercicio es importante. Como vimos en el dibujo de contornos, las formas positivas y los espacios negativos comparten los mismos bordes. Al dibujar uno, se dibuja inadvertidamente el otro. Repase mentalmente este concepto. Mire algún objeto -por ejemplo, las tijeras que acaba de usar- y compruebe que si dibuja las formas de los espacios entre las asas, dibujará también los bordes de las asas mismas.

Una analogía

Digámoslo de otra manera. Probablemente, usted ha visto caricaturas en la TV donde uno de los personajes -Bugs Bunny, por ejemplo- llega corriendo y choca con una puerta cerrada, atravesándola y dejando en ella un agujero en forma de Bugs Bunny. Imagine esta aparente paradoja: lo que queda de la puerta es el espacio negativo, y el borde interior de esa forma es también el contorno de la forma positiva (el cuerpo de Bugs Bunny). En otras palabras, el agujero y la puerta sólida comparten los bordes, y si dibujamos uno habremos dibujado también la otra.

Dirija ahora la mirada hacia algún mueble que tenga espacios abiertos; un taburete, una mecedora, un pupitre, una silla con brazos y respaldo. Imagínese que de repente la silla desaparece, dejando intactos y sólidos los espacios negativos.

Manteniendo esa imagen en la mente, mire ahora algunos de los espacios cerrados, señalados por las flechas en las figuras 7-11 y 7-12. Mantenga fija la mirada y espere hasta que pueda ver el espacio como una forma. Recuerde que esto le tomará algún tiempo. El hemisferio izquierdo puede mirar el espacio, pero encuentra la información inadecuada a su estilo, pasándosela al hemisferio derecho.

 
Fig. 7-11. Fig. 7-12.

Practique varias veces esta percepción de los espacios negativos, pasando de un espacio a otro, esperando hasta que queda enfocada la forma del espacio, es decir, hasta que perciba el espacio como una forma. Antes de seguir, intente el ejercicio 7a.

EMPLEO DE UN VISOR
PARA FORMAR BORDES

Vamos ahora a combinar la percepción de todo el conjunto -formas positivas y espacios negativos dentro de un formato- utilizando un accesorio llamado visor.

El visor se construyede la siguiente manera:

1. Tome una hoja de papel o cartulina fina, del mismo tamaño que el papel que emplea para dibujar. El visor debe ser del mismo formato, es decir de la misma forma proporcional que el papel en el que se dibuja.

2. Trace líneas diagonales de esquina a esquina, cruzándose en el centro. En el centro del papel dibuje un pequeño rectángulo, conectando las diagonales con líneas horizontales y verticales. El rectángulo, aproximadamente de 2,5 x 3 cm., tendrá la misma proporción longitud/anchura que los bordes exteriores del papel.

3. A continuación, se recorta con unas tijeras el pequeño rectángulo central. La pequeña abertura, de la misma forma que el papel completo, puede ayudar a percibir espacios negativos, al establecer un borde en el espacio que rodea las formas.

Fig. 7-13.
Ejercicio complementario
  7a. Practique la observación de espacios negativos, recortando una fotografía de revista o una fotocopia de un buen dibujo, como el desnudo de Boucher (Figura 7-14). Después de recortadas las piezas, monte sólo las correspondientes a los espacios negativos, pegándolas sobre un papel negro. Como ve, los espacios negativos forman la figura, ya que comparten los bordes con ella.
Fig. 7-.14. François Boucher (1703-1770), Desnudo sentado. Cortesía del Rijks-museum de Amsterdam.

4. Cerrando un ojo, trate de enfocar una silla a través del visor. Tendrá que acercar o alejar el visor de la vista para enmarcar bien la silla. Muévalo hasta que el contorno de la silla toque los bordes de la abertura al menos en dos sitios (observe la figura 7-15).

5. Dirija ahora la mirada a uno de los espacios negativos que rodean a la silla, y espere hasta que pueda verlo como una forma, igual que hizo con los espacios negativos de las estrellas de mar.

6. Imagine que la silla se desvanece y que, como en la puerta atravesada por Bugs Bunny, sólo quedan las formas del espacio negativo. Esto es lo que va usted a dibujar: los espacios negativos. Déjeme mostrarle antes algunos ejemplos, y luego le explicaré por qué esta técnica da tan buenos resultados.

Fig. 7-15. Fig. 7-16.

Una paradoja: dibujar algo dibujando la nada

Notará usted que en las figuras 7-16 y 7-19 no se incluye ninguna de las líneas interiores de las sillas. Sin embargo, éstas parecen perfectamente descritas, porque los espacios negativos que las rodean comparten los bordes con ellas. Si se dibujan las formas de los espacios también se dibuja inadvertidamente el objeto mismo, pero con más facilidad. Y al elevar los espacios al mismo nivel de importancia que las formas, el dibujo resulta también más agradable a la vista. Es decir, se resuelve el problema de la composición: los espacios y las formas están unificadas; cada pieza del puzzle tiene tanta importancia como las demás.

¿Por qué es más fácil dibujar cuando se dibujan las formas de los espacios? Parece que el hemisferio izquierdo, al carecer de nombres o categorías para un espacio negativo, cesa de insistir en lo que sabe sobre sillas y deja la tarea al hemisferio derecho. El problema al dibujar sillas y mesas -y también muchas otras cosas- es que sabemos demasiado acerca de ellas. Sabemos que las mesas son planas y tienen esquinas cuadradas (o bien son redondas u ovaladas), que todas las patas son igual de largas, que el respaldo de la silla es perpendicular al asiento y que el asiento es lo bastante ancho como para sentarse cómodamente en él, etc.

Cuando un estudiante empieza a dibujar una silla, todo este conocimiento previamiente acumulado -verbal, analítico, del modo-I- contradice la información visual que llega al cerebro. Las sillas y mesas vistas desde un ángulo oblicuo pueden no tener visualmente ninguno de los atributos que asociamos con ellas: las esquinas cuadradas no lo parecen, los círculos se convierten en óvalos o en líneas rectas, las patas pueden parecer de tres o cuatro longitudes diferentes (vea la Figura 7-16).

Por lo tanto, el estudiante trata de resolver el problema de dos formas diferentes, usando dos informaciones contradictorias, y surge el conflicto. Vuelva a mirar el dibujo preliminar que hizo de una silla. Tal vez aprecie en él evidencias de su lucha por reconciliar lo que sabe de las sillas con lo que ve.

LA BATALLA DE LA PERCEPCIÓN

Las figuras 7-17 y7-18 son un interesante registro gráfico de esta lucha y su resolución en dos dibujos del mismo estudiante sobre el mismo tema: un proyector en una mesa con ruedas. En el primer dibujo (Figura 7-17), el estudiante tuvo grandes dificultades para reconciliar su conocimiento almacenado del «supuesto aspecto» con lo que realmente veía de los objetos. Nótese que todas las patas de la mesa son igual de largas y que se ha empleado un símbolo para las ruedas. Al dibujar con el modo-D, usando un visor y dibujando sólo las formas de los espacios negativos, el resultado fue mucho mejor (Figura 7-18). Aparentemente, la información visual llegó claramente y el dibujo se realizó con confianza y facilidad. Y así, fue, realmente, porque se engañó al hemisferio izquierdo para que se mantuviese quieto.

 
Fig. 7-17. Fig. 7-18. Robert Domínguez

No es que la información visual adquirida al mirar los espacios en lugar de los objetos sea menos complicada o más fácil de dibujar. Al fin y al cabo, los espacios comparten bordes con las formas. Pero al mirar a los espacios, libramos al modo-D de la dominación del modo-I. Dicho de otra manera, al concentrarnos en información que no se adapta al estilo del hemisferio izquierdo, logramos que éste se desactive y pase la tarea al derecho, que es el apropiado para dibujar. Esto termina con el conflicto, ya que con el modo-D el cerebro procesa fácilmente la información espacial y de relaciones.

DIBUJO DE UNA SILLA-LISTOS PARA EMPEZAR

Ahora puede usted hacer su propio dibujo de una silla a base de espacios negativos.


En una conversación con su amigo André Marchand, el artista Henri Matisse describió el proceso de pasar de un modo de ver a otro:
      «Sabes, el hombre tiene sólo un ojo/que ve y registra todo; este ojo es como una cámara que saca pequeñas fotografías, muy pequeñas y precisas, y con ellas el hombre se dice: «Esta vez conozco la realidad de las cosas», y se queda tranquilo por un momento. Después, superponiéndose lentamente sobre la imagen, aparece otro ojo que capta una imagen totalmente diferente.
      «Nuestro hombre deja de ver claramente, se entabla una lucha entre el primer ojo y el segundo; tras una dura batalla, el segundo ojo vence, y eso es todo. Ahora que está al mando de la situación, el segundo ojo continúa solo su tarea y elabora su propia imagen, según las leyes de la visión interior. Este ojo tan especial está aquí», dijo Matisse señalando su cerebro.
      Marchand no mencionó qué lado de su cerebro señaló Matisse.
J. Flam
Matisse on Art

Antes de empezar: Lea las siguientes instrucciones.

Fig. 7-19.

1. Escoja una silla para dibujarla. No emplee una fotografía de una silla.

2. Coja el visor (vea la Figura 7-15) y mire a través de él la silla, con un ojo cerrado (de este modo se aplana la imagen, al limitar la visión -monocular- a una sola imagen. La visión binocular -con los dos ojos abiertos- produce una imagen doble, que nos permite percibir una forma tridimensional). Si se siente incómodo al principio, no se preocupe; puede hacerlo también con los dos ojos abiertos, sólo que es algo más fácil transferir una imagen plana al papel, que también lo es. La mayoría de los artistas utilizan esta técnica de vez en cuando.

3. Enmarque la silla con el visor, de modo que algunas partes toquen los bordes de la abertura, como mínimo en dos puntos.

4. Mire toda la imagen como si quisiera aprendérsela de memoria, fijándola en su mente.

5. Mire luego el papel en el que va a dibujar. Imagine en él la forma positiva de la silla, tal como la veía en el visor.

6. Vuelva a mirar a través del visor. Fíjese en el espacio negativo a un lado de la silla. Espere hasta que pueda verlo como una forma. Mire otra vez al papel, e imagine esa forma sobre él, teniendo en cuenta que los bordes del visor representan los bordes del papel.

7. Ahora, su tarea consiste en dibujar sólo los espacios, uno a uno. Puede dibujar primero todos los espacios exteriores y luego los interiores, o al revés. No importa donde empiece, porque todas las piezas encajan como en un rompecabezas. No hay que averiguar nada sobre la silla. De hecho, no hay ni que pensar en la silla, Y no hay que preguntarse por qué el borde de tal espacio va así y así. Limítese a dibujarlo tal como lo ve.

8. Si hay un borde en ángulo puede preguntarse «¿Cuál es la dirección de este ángulo en relación con el lado del visor que representa la vertical?». Después, usando el borde del papel como si fuera esa misma vertical, dibuje el borde en el ángulo en lo que ve.

Permítame insistir en esto, porque es un detalle importante: digamos que usted ve a través del visor que un espacio negativo tiene un borde en ángulo, como en la Figura 7-20. Tiene usted que dibujar ese borde en el mismo ángulo en relación con el borde del papel (figuras 7-21 y 7-22). En otras palabras, los bordes del visor y los bordes del papel representan la vertical y la horizontal, tal como se ven en el mundo real.

Fig. 7-20.

Fig. 7-21. Fig. 7-22.

9. Las horizontales se estiman del mismo modo, y los ángulos se aprecian en relación con los bordes superior o inferior del visor y del papel.

10. Una vez más, mientras dibuja, trate de tomar nota de cómo se siente: la pérdida del sentido del tiempo, la sensación de estar ligado a la imagen, y el asombro ante la belleza de las percepciones. Durante el proceso descubrirá que los espacios negativos empiezan a parecerle interesantes. Si tiene problemas con cualquier parte del dibujo, dígase «¿Cuál es la forma (o ángulo, o longitud)?» y espere hasta que la enfoque con el modo-D. Y recuerde que todo lo que necesita saber para hacer este dibujo está ahí delante, a su disposición.

Después de terminar: Para reforzar su habilidad con el espacio negativo realice los ejercidos 7b-7f (página 112).

GALERÍA DE ESTUDIANTES:

Toda clase de sillas Los dibujos de espacios negativos resultan curiosamente agradables a la vista, incluso cuando las formas positivas son cosas tan vulgares como una silla. Quizás la razón esté en que el método de dibujo eleva a un nivel consciente la unidad de las formas y los espacios. Otra razón puede ser que la técnica divide el espacio del formato de un modo particularmente interesante. Esto puede apreciarse en todos los dibujos de esta galería.

Aprender a ver claramente, por medio del dibujo, aumentará sin duda su capacidad de ver las cosas en perspectiva y resolver mejor los problemas. En el siguiente capítulo emplearemos la visión del artista para apreciar las relaciones de perspectiva, algo que le será muy útil en muchos aspectos.

Georgette Zuleski Ricardo da Graça

Wendy Pickerell

Fig. 7-23. Ed Gonzales Fig. 7-24. Fay Conn

Fig. 7-25. Urba Dean Bury

Ejercicios complementarios

      7b. Utilizando un visor para enmarcar la imagen, dibuje los espacios negativos de una planta, preferiblemente con forma complicada (ver Figura 7-23).
      7c. Utilizando el visor, dibuje los espacios negativos de un objeto doméstico corriente: una plancha, un abrelatas (ver Figura 7-24).
      7d. Dibuje los espacios negativos de una figura humana basándose en una fotografía. Busque una postura complicada y de acción: un futbolista, una bailarina, un obrero de la construcción, etc. En este ejercicio debe combinar dos métodos: vuelva la fotografía cabeza abajo y dibuje los espacios negativos. Los bordes exteriores de la foto son los bordes limitantes de los espacios y las formas. Use para el dibujo el mismo formato -proporcional- que el de la fotografía. (Ver Figura 7-25.)
      7e. Observe cómo Winslow Homer utilizó el espacio negativo en este dibujo. Trate de copiarlo. (Ver Figura 7-26.)
      7f. Copie el dibujo de Rubens, Estudios de brazos y piernas (Figura 7-27). Vuelva el original cabeza abajo y dibuje los espacios negativos. Luego póngalo en la posición correcta y complete los detalles de dentro de las formas. Estas formas en escorzos «difíciles» se dibujan fácilmente si se centra la atención en los espacios que rodean las formas.
 
Fig. 7-26. Winslow Homer (1836-1910), .Nina sentada en una silla de mimbre (1874). Cortesía del Instituto de Arte Sterling and Francine Glark. Fig. 7-27. Pedro Pablo Rubens (1577-1640). Estudios de bracos y piernas. Cortesía del Museo Boymans-Van Beunin-gen, de Rotterdam.

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