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Hemos repasado el arte de nuestra infancia y el desarrollo del conjunto de símbolos que formaron el lenguaje infantil para el dibujo. Este proceso es paralelo al desarrollo de otros sistemas de símbolos: lenguaje, lectura, escritura y aritmé­tica. Pero mientras que estos otros sistemas de símbolos consti­tuyen una base útil para el futuro desarrollo de las facultades verbales y numéricas, los símbolos del dibujo infantil parecen interferir con el posterior desarrollo artístico.

Así, pues, el principal problema de enseñar dibujo realista a individuos de diez años de edad en adelante está en que el cerebro izquierdo parece insistir en utilizar su reserva de símbolos memorizados cuando ya no resultan apropiados para la tarea. En cierto sentido, el hemisferio izquierdo continúa «creyendo» que sabe dibujar, mucho después de que la facultad de procesar información espacial ha quedado lateralizada, pasando al hemisferio derecho. Al encontrarnos con una tarea de dibujo, el hemisferio izquierdo se apresura a acudir con sus símbolos de tipo verbal; lo irónico es que luego el mismo hemisferio izquierdo no vacila en expresar juicios despectivos si el dibujo resulta muy torpe o infantil.

En el último capítulo decíamos que un modo eficaz de «desactivar» al hemisferio dominante, con su estilo de trabajo verbal y simbólico, era presentarle al cerebro una tarea que el hemisferio izquierdo no pudiera o no quisiera cumplir. Ya hemos utilizado un par de métodos para ganar acceso al modo-D. Ahora intentaremos una estrategia más drástica, que provo­cará un cambio más fuerte, suprimiendo por completo el funcionamiento del modo-I.

La técnica se llama «dibujo de contornos puros», y lo más probable es que a su hemisferio izquierdo no le guste. Introduci­do por un ilustre profesor de arte, Kimon Nicolaides en su libro The natural way to draw (El modo natural de dibujar, 1941), es un método muy utilizado por los educadores. La reciente informa­ción sobre cómo se reparten los trabajos en el cerebro puede aportar una base teórica que explique por qué el dibujo de contornos puros resulta eficaz como método de enseñanza. Cuando escribió su libro, Nicolaides creía al parecer que la razón de la eficacia del método estaba en que hacía que los estudiantes usaran dos sentidos: la vista y el tacto. Nicolaides recomendaba a los estudiantes que imaginaran que estaban tocando la forma mientras la dibujaban. Ahora parece más probable que el método dé resultados porque el hemisferio izquierdo rechaza el lento y meticuloso procesamiento de complicadas percepciones espaciales, dejando que el modo-D se encargue de ello. Es un tipo de dibujo que no se adapta al estilo del hemisferio izquierdo, y eso es precisamente lo que buscamos.

Antes de describir el método, definamos algunos términos. En dibujo, el contorno se define como el borde que se percibe en los objetos. Como método, el dibujo de contornos puros implica una intensa y atenta observación, ya que hay que dibujar los contornos de una forma sin mirar el dibujo hasta que se termina.

Un borde, en términos de dibujo, es el lugar donde se encuentran dos cosas. Al dibujar una mano, por ejemplo, hay bordes donde la mano se encuentra con el aire (que en los dibujos se considera como fondo o como espacio negativo), donde la uña se encuentra con la piel, donde dos pliegues de carne se juntan para formar una arruga, etc. Estos son bordes compartidos. El borde compartido, o contorno, se puede describir -es decir, dibujar- como una sola línea, a la que se llama línea de contorno (volveremos a hablar de bordes en el siguiente capítulo, dedicado al espacio negativo).

Este concepto de los bordes es fundamental en el arte, y tiene que ver con la unidad, que es, quizás el principio artístico más importante. La unidad se consigue cuando todas las partes de la composición encajan en un todo coherente, y cada parte contribuye a la totalidad de la imagen.


«Por lo tanto, no basta sólo con ver. Es necesario tener un contacto físico, fresco y vivido con el objeto que se dibuja, a través de tantos sentidos como sea posible, y especialmente del sentido del tacto.»
Kimon Nicolaides
The Natural Way to Draw

UN EJERCICIO DE BORDES

Para afirmar bien en la mente el concepto de formas unificadas y de espacios que comparten bordes, realice el siguiente ejercicio de imaginación:

1. Visualice con la mente un rompecabezas desordenado de seis a ocho piezas. Una vez juntas, las piezas formarían un dibujo de un bote de vela en un lago. Imagine que la forma de las piezas coincide con las formas representadas en el dibujo: una pieza blanca es la vela, otra pieza es el bote, etc. Puede imaginar el resto de las piezas como mejor le parezca: nubes, embarcaderos, etc.

2. Junte ahora las piezas en su imaginación. Vea como dos bordes se unen para formar una sola línea (las piezas del puzzle están perfectamente cortadas). Estos bordes compartidos forman líneas de contorno. Todas las piezas, que representan espacios (aire y agua) y formas (bote, vela, tierra) encajan para formar la imagen total.

3. Mire ahora su propia mano, cerrando un ojo para aplanar la imagen (al cerrar un ojo se suprime la percepción de la profundidad, debida a la visión binocular). Piense en su mano y en el aire que le rodea como piezas de un puzzle. Los dedos comparten bordes con el aire entre ellos. Cada uña comparte un borde con la carne que la rodea. Toda la imagen, compuesta por formas y espacios, descompuesta en piezas como un rompecabezas.

4. Dirija ahora la vista a uno cualquiera de los bordes de su mano. Imagine que está dibujándolo como una línea sobre un papel. Al recorrer con los ojos la línea, lentamente, imagine que puede ver al mismo tiempo la línea dibujada, como si dispusiera de algún aparato mágico de control.

EL DIBUJO DE CONTORNOS PUROS,
COMO MEDIO PARA SUPERAR
EL SISTEMA DE SÍMBOLOS

En mis clases suelo hacer demostraciones de dibujo de contornos puros, describiendo al dibujar -si es que puedo seguir hablando- cómo utilizo para ello el hemisferio derecho. Generalmente, empiezo muy bien, pero enseguida se me van las palabras y a los cinco minutos me quedo colgada en mitad de las frases. No obstante, para entonces mis alumnos ya han logrado captar la idea.

Después de la demostración enseño algunos ejemplos de dibujos de contorno puro realizados por alumnos anteriores. Antes de empezar: Para aproximarse lo más posible al procedi­miento empleado en las clases, lea cuidadosamente todas las instrucciones y examine las muestras que ofrecemos de trabajos de estudiantes.

1. Busque un lugar donde pueda estar solo y sin que le interrumpan durante unos veinte minutos, por lo menos.

2. Ponga si quiere un despertador, para no tener que preocuparse por el tiempo transcurrido, una tarea del hemisferio izquierdo. Pero si dispone de suficiente tiempo, no importa prescindir del reloj y puede seguir durante el tiempo que desee.

3. Coloque un papel sobre la mesa y fíjelo con cinta adhesiva en una posición que parezca cómoda. Esto es necesario para evitar que el papel se mueva mientras dibuja.

4. Va usted a dibujar su propia mano -la izquierda si dibuja con la derecha, la derecha si es usted zurdo-. Coloqúese de manera que la mano que sujeta el lápiz esté lista para dibujar sobre el papel.

5. Vuelva la cara en dirección contraria, mirando a la mano que tiene que copiar. Apoye la mano en algún sitio, porque tendrá que mantener la misma posición durante bastante tiempo. Va usted a dibujar su mano sin poder ver lo que está dibujando (vea la posición en la Figura 6-1). El mirar hacia otro lado es necesario por dos razones: primero, para enfocar toda la atención en la información visual, y segundo, para no dedicar ninguna atención al dibujo, lo cual podría dar suelta a los viejos patrones simbólicos aprendidos en la infancia acerca de «cómo dibujar manos». Sólo debe dibujar lo que ve (a la manera espacial del modo-D) y no lo que sabe (a la manera simbólica del modo-I). Volver la cabeza es necesario porque el impulso de mirar el dibujo es casi irresistible al principio. Si dibujara usted en la posición normal, aún diciéndose «no pienso mirar», pronto estaría echando vistazos furtivos con la esquina del ojo. Esto reactivaría el modo-I y frustraría el propósito del ejercicio.

Fig. 6-1. Esta es la postura adecuada para el dibujo de contornos puro.


«En uno mismo está todo el mundo, y si sabes cómo mirar y aprender, la puerta está ahí y la llave en tu mano. Nadie puede darte la llave ni abrirte la puerta, excepto tú mismo.»
J. Krishnamurti
You Are the World

6. Ya en posición girada, enfoque la mirada en alguna parte de su mano y perciba un borde. Al mismo tiempo, coloque la punta del lápiz sobre el papel, procurando no estar demasiado cerca de los bordes del mismo.

7. Muy lentamente, avanzando de milímetro en milímetro, recorra con la mirada el borde de su mano, observando cada minúscula variación u ondulación de la línea. Al mover el ojo mueva también el lápiz, con la misma lentitud, tratando de registrar las ligeras variaciones que la vista va encontrando en el borde. Tiene que convencerse de que la información procedente del objeto observado (su mano) es minuciosamente percibida por los ojos, y simultáneamente registrada por el lápiz, que registra todo lo que usted ve en cada momento.

8. No se vuelva para mirar el papel. Observe su mano y dibuje poco a poco los bordes que ve. Al mismo tiempo será consciente de la relación de ese contorno con la complicada configuración de contornos que es la mano entera. Puede entrar y salir de los contornos, pasar de uno a otro y volver otra vez al primero. No se preocupe por si el dibujo parecerá una mano. Probablemente no lo parecerá, porque no puede usted controlar las proporciones. Al reducir las percepciones a pequeños fragmentos cada vez, aprenderá a ver las cosas exactamente como son, tal como las ven los artistas.

9. Procure que el movimiento del lápiz coincida exactamente con el movimiento del ojo. Quizás uno u otro trate de adelantarse, pero no permita que eso suceda. Tiene que registrar cada punto en el mismo instante en que lo ve. No se detenga: continúe a un ritmo lento y uniforme. Al principio, puede que se sienta incómodo; algunos estudiantes dicen que sufren repentinos dolores de cabeza o una sensación de pánico. Esto puede suceder cuando el hemisferio izquierdo se da cuenta de que el dibujo de contornos puros representa una amenaza para su dominancia, y que con una tarea tan lenta y minuciosa es posible que el hemisferio derecho tenga el control durante mucho tiempo. Ante esto, el hemisferio izquierdo se rebela y dice: «Paren ahora mismo esta tontería. No necesitamos mirar las cosas tan de cerca. Tengo ya un nombre para todo ello, incluso para las arrugas más pequeñas. Seamos razonables y dediquémonos a algo que no sea tan aburrido. De lo contrario, te daré un dolor de cabeza.»

Ignore todas estas quejas. Persista. Poco a poco, las protestas del hemisferio izquierdo se acallarán y su mente quedará tranquila. Se encontrará fascinado por la maravillosa complejidad de lo que ve, y sentirá que puede penetrar más y más en esa complejidad. Déjese llevar. No tiene nada que temer. El dibujo será un bello registro de sus profundas percepciones. Y no nos importa si parece o no una mano. Lo que queríamos era registrar las percepciones.


Krishnamwti: «¿Dónde empieza el silencio? ¿Empieza donde termina el pensamiento? ¿Has intentado detener el pensamiento?»
Consultante: «¿Cómo se hace?»
Knshnamurtí: «No lo sé, pero ¿lo has intentado? En primer lugar, ¿cuál es la entidad que está tratando de detener el pensamiento!»
Consultante: «El pensador.»
Krishnamwti: «No es más que otro pensamiento, ¿no es así? El pensamiento trata de detenerse a sí mismo, de manera que hay una lucha entre el pensador y el pensamiento... El pensamiento dice «tengo que dejar de pensar porque entonces experimentaré un estado maravilloso»... Un pensamiento trata de suprimir a otro, y se produce un conflicto. Cuando veo esto como un hecho, lo veo totalmente, lo comprendo completamente, penetro en ello... entonces la mente queda en paz. Esto sucede de un modo natural y fácil cuando la mente está en calma para mirar, para ver.»
J. Krishnamurti
You are the world

«Siendo ciego, me obligué a ver. He visto. Y quedé sorprendido y enamorado de lo que vi, deseando identificarme con ello...»
Max Ernst

Después de acabar: Piense en cómo se sentía al empezar el ejercicio, en comparación con cómo se sentía más adelante cuando estaba enfrascado en el dibujo. ¿Cómo era ese estado? ¿Perdió usted la conciencia del tiempo? ¿Se enamoró de lo que veía, como Max Ernst? Si volviera a ese estado alternativo, ¿lo reconocería?

En la mayoría de los estudiantes, el dibujo de contornos puros es el ejercicio que provoca la más profunda incursión en el estado subjetivo del modo-D. Al quedar aislado del dibujo -el estímulo visual que permitiría nombrar, simbolizar, clasificar-, obligado a concentrarse en lo que le parece demasiada información, el modo-I se desactiva, dejando la tarea para el modo-D. La lentitud del dibujo parece contribuir a ello. El dibujo de contornos puros es tan eficaz que muchos artistas tienen el hábito de hacer una corta sesión antes de empezar a dibujar otras cosas, con el fin de poner en marcha el proceso de desactivación del modo-I.

Si usted no experimentó un claro cambio al modo-D con este su primer dibujo, sea paciente. Los hemisferios izquierdos de algunas personas son muy persistentes, o tal vez no se atreven a dejar el control en manos del derecho. Hay que tranquilizar al hemisferio izquierdo; hablar con él, decirle que no se le va a abandonar, que sólo queremos salir un momento.

Gradualmente, descubrirá que el hemisferio izquierdo consiente el cambio. Sin embargo, no hay que permitirle al hemisferio verbal que ridiculice el dibujo de contornos realizado, echando a perder con sus críticas las ventajas adquiridas. No es eso lo que queremos por ahora. Llegará el momento de juntar todos los factores, y entonces dibujará usted mejor que nunca.


En Las Puertas de la Percepción, Aldous Huxiey describe los efectos de la mescalina sobre su percepción de las cosas ordinarias, en este caso los pliegues de sus pantalones de franela, que él ve como «jeroglíficos vivientes que adoptan cierta forma peculiarmente expresiva por el impenetrable misterio del puro ser... Los pliegues de mis pantalones de franela gris estaban cargados de «entidad».
      Huxiey continúa: «Lo que el resto de nosotros sólo vemos bajo la influencia de la mescalina, el artista está congénitamente dotado para verlo todo el tiempo.»

GALERÍA DE ESTUDIANTES

Testimonios de un estado alternativo

He aquí una galería de dibujos de contornos puros, realizados por mis estudiantes. Son un conjunto extraño y maravilloso. No importa que algunos de los dibujos no tengan mucha semejanza con la forma general de una mano; eso era de esperar. Ya cuidaremos de la configuración en el siguiente ejercicio, «dibujo de contornos modificado».

En el dibujo de contornos puro, lo que importa es la calidad y el carácter de las marcas. Las marcas son registros de las percepciones. En ninguna parte de estos dibujos encontramos las marcas falsas y estereotipadas, típicas del procesamiento simbólico, casual y rápido del modo-I. Lo que vemos son marcas ricas, profundas, intuitivas, que responden a como son las cosas, marcas que delinean la entidad del objeto. Los ciegos han visto, y al ver, han dibujado.

 
Georgette Zuleski Cami Berg
Galería de estudiantes: Dibujo de contomos puro

Considero que estos dibujos son registros visuales del estado de conciencia del modo-D. Una amiga mía, la escritora Judi Marks comentó al ver por primera vez un dibujo de contorno puro «Nadie con mente izquierda haría un dibujo semejante».

Empiece ahora a dibujar, usando el Método de Contorno Puro. Siga dibujando hasta que se agote el tiempo. Por supuesto, puede usted detenerse cuando quiera, pero trate, de dibujar sin parar durante unos 30 minutos, y sin mirar el papel. Si el cambio al modo-D se lleva a cabo eficazmente puede usted seguir dibujando durante más de una hora.

DIBUJO DE CONTORNOS MODIFICADO

Ahora que ha aprendido usted a ganar acceso a la mitad derecha de su cerebro -cómo abrir las puertas de la percepción y entrar en el estado ligeramente alterado del procesamiento del hemisferio derecho- está usted empezando a ver como ven los artistas, y está ya casi preparado para dibujar una imagen realista utilizando el siguiente método, al que llamamos «dibujo de contornos modificado».

 
Beth Glick Judy Leventhal


Ejercicios complementarios

      6a. Siguiendo exactamente las instrucciones para el dibujo de contorno puro, observe y dibuje una flor complicada, como un lirio, un crisantemo, una rosa o un geranio. Dibuje durante una media hora.
      6b. Siguiendo las mismas instrucciones, dibuje un objeto inanimado natural, como una concha, una piedra o un trozo de madera, procurando escoger un objeto complicado. Dibuje durante unos treinta minutos.
      6c. Arrugue una hoja de papel y dibújela con el método de contorno puro. Si es posible, dedique una hora completa a este dibujo.

Pero antes de entrar en ello haga los ejercicios 6 a, b y c. No se los salte. Son necesarios para que usted experimente el cambio al modo-D y se familiarice con ese estado, encontrándolo agradable. Después de eso, la transición al dibujo de contornos modificado resultará más sencilla.

El dibujo de contornos modificado es igual que el dibujo de contornos puro, sólo que ahora puede usted echar vistazos ocasionales al dibujo, con el fin exclusivo de notar las relaciones de tamaño, longitudes y ángulos. Debe echar miradas breves, para controlar la dirección de las líneas, la proporción, etc., y al mismo tiempo seguir empleando la lenta e intensa observación que favorece el paso al modo-D.

Antes de empezar: Lea todas las instrucciones.

1. Debe disponer, por lo menos de media hora sin interrupciones.

2. Siéntese cómodamente a la mesa, esta vez en posición normal, como se ve en la Figura 6-2. Sujete el papel con cinta adhesiva; para que no se mueva. Va usted a dibujar otra vez su propia mano. Colóquela en una posición complicada: dedos cruzados, crispados, torcidos. Una posición complicada es mejor para nuestros propósitos que la mano plana y abierta, porque el hemisferio derecho parece preferir la complejidad.

3. Una vez que empiece a dibujar, asegúrese de no mover ni la posición de la mano ni la cabeza; no incline la cabeza para ver parte de la mano que esté oculta a la vista. Adopte una sola posición y manténgala. No queremos obtener una vista múltiple, que distorsionaría el dibujo.

4. Mire fijamente la mano antes de empezar. Esto sirve para preparar el cambio al modo-D de procesamiento. Imagine una línea vertical y otra horizontal junto a su mano. Observe la relación de un ángulo de la mano con la vertical o la horizontal. Mire entonces el papel e imagine el ángulo como si estuviera dibujado. Encuentre un espacio entre los dedos. Mire ese espacio hasta que vea el borde donde el aire se junta con el dedo. Trate de sentir en su mente el cambio cognitivo al modo-D de procesamiento.

5. Fije la vista en un punto de un contorno. Compruebe el ángulo con la vertical o la horizontal. Al recorrer lentamente el contorno con los ojos, el lápiz va dibujando el contomo al mismo tiempo.

Fig. 6-2. El dibujo de contornos modificado se realiza en la posición normal.

Muévase de un contorno al adyacente. No dibuje un contorno completo, trate de dibujar las formas interiores. Es mucho más fácil moverse de una forma a la adyacente. Como en el dibujo de contorno puro, el lápiz registrará todos los bordes, notando cada ligero cambio de dirección y cada ondulación. Este es un proceso sin palabras. No hable consigo mismo. No nombre las partes al dibujar. Está usted trabajando exclusivamente con información visual; las palabras no le ayudarán. No es necesario tratar de explicar nada lógicamente, porque toda la información visual está ahí, delante de los ojos. Concéntrese en lo que ve, apreciando sin palabras las relaciones de longitud entre unas partes y otras, qué ángulos son más o menos pronunciados que otros, y donde parecen surgir los contornos de las líneas ya dibujadas.

6. No mire el papel más que para localizar puntos o comprobar relaciones. Aproximadamente el noventa por ciento del tiempo hay que tener los ojos enfocados en la mano, como en el método de contorno puro.

7. Cuando llegue usted a las u-ñ-a-s (pero recuerde que no estamos nombrando las cosas) dibuje las formas alrededor de ellas, no las uñas mismas. De este modo evitará el empleo de símbolos acarreados desde la infancia. El hemisferio izquierdo carece de nombres para las formas que rodean a las uñas. Y siempre que tenga problemas con alguna parte, pase a la forma adyacente o al espacio que comparte el contorno que usted necesita.

8. Finalmente, recuerde que todo lo que necesita saber de la mano para dibujarla está justo ante sus ojos. Su tarea consiste simplemente en registrar las percepciones en forma de marcas. Para hacer eso no necesita pensar; sólo tiene que sentir, observar y registrar lo que ve, y por ello el dibujo le parecerá fácil, se sentirá confiado, relajado y comprometido, fascinado por el modo en que se combinan las partes, como en un rompecabezas perfectamente encajado.

Empiece ya a dibujar. En unos pocos minutos habrá pasado al estado alternativo del modo-D, pero no necesita pensar en ello. Ha preparado conscientemente las condiciones para el cambio, y éste tendrá lugar pronto sin esfuerzo por su parte. El dibujo de contorno modificado, como los demás ejercicios, es una tarea que el hemisferio izquierdo rechazará, cediendo el paso al hemisferio derecho.


El profesor Elliot Elgart, de la Universidad de California en Los Angeles, me contó que ha observado a menudo cómo los estudiantes de dibujo, la primera vez que tienen que dibujar una figura reclinada inclinan la cabeza a un lado. ¿Por qué? Para ver al modelo en la posición erguida a la que están acostumbrados.

Después de terminar: Repase mentalmente las estrategias de dibujo que ha empleado, cómo se sentía en el estado de conciencia del modo-D, cómo pasó a dicho estado después de preparar conscientemente las condiciones para el cambio.

Este primer dibujo puede revelar algunas malas apreciaciones de proporción o de ángulos. Los ejercicios de los capítulos siguientes le ayudarán a corregir los problemas de proporción.

En esta etapa, dibujar es como aprender a conducir. Primero se aprenden las maniobras por separado: acelerar, frenar, señalar, vigilar el tráfico por delante, por detrás y a los lados. Luego, la primera vez que se conduce hay que coordinarlo todo ello en un todo integrado. La primera vez es más difícil que la segunda, la tercera vez resulta más fácil aún. Pronto, todas las habilidades y estrategias quedan integradas.

Lo mismo sucede con el dibujo. Dibujar es una tarea holística, que requiere la coordinación de un conjunto de estrategias. En poco tiempo, estas estrategias llegan a ser tan automáticas como frenar, acelerar o hacer señales para un conductor experto.

Para adquirir más práctica y fortalecer la confianza, realice cuidadosamente los ejercicios 6d-6g. Antes de empezar cada dibujo prepare las condiciones que facilitarán el cambio al estado de conciencia del modo-D. Es especialmente importante disponer de un plazo suficiente de tiempo sin interrupciones. Más adelante llegará a poder efectuar el cambio a pesar de las interrupciones, pero la mayoría de los artistas prefieren dibujar en soledad.

GALERÍA DE ESTUDIANTES:

Dibujo de contomos modificado

En los siguientes dibujos, realizados por estudiantes, parece que las manos han sido dibujadas por personas expertas. Son tridimensionales, creíbles, auténticas. Parecen hechas de carne, músculo, piel y huesos. Se han descrito hasta las calidades más sutiles, como la presión de un dedo sobre otro, la tensión de ciertos músculos, o la textura exacta de la piel.

EL PASO SIGUIENTE: ENGAÑAR AL MODO-I
CON EL ESPACIO VACIO

Hasta ahora hemos encontrado algunos huecos en las habilidades del hemisferio izquierdo: tiene problemas con las imágenes simétricas (como en el dibujo de las caras y la copa); le cuesta asimilar las percepciones invertidas (como en el retrato de Stravinsky puesto cabeza abajo); se niega a procesar percepciones demasiado lentas y complicadas (como en el dibujo de contornos, puro y modificado). Hemos aprovechado todos estos puntos débiles para darle al hemisferio derecho una oportunidad de procesar la información visual sin interferencias del dominante hemisferio izquierdo.

El siguiente capítulo tiene como objetivo restablecer la captación de la unidad de espacios y formas en la composición, que todos teníamos de niños. El principal tema del capítulo es el espacio negativo.

 
Lori Stolze Annette Ramírez

Pat Marovich
Galería de estudiantes: Dibujo de contornos modificado.

 
Fig. 6-3. Martha Kalivas Fig. 6-5. Nora Thomas

 
Fig. 6-4. Georgette Zuleski Fig. 6-6. Charlotte Doctor


Ejercicios complementarios

Antes de empezar: Dedique cinco o diez minutos a hacer un dibujo de contorno puro, de cualquier objeto complicado, como preparación para el paso al modo-D.
      6d. Con el método de contorno modificado, dibuje una piña. Vea un ejemplo en la Figura 6-3.
      6e. Dibuje el contorno modificado de una bolsa de papel, en cualquier posición que desee. Vea la Figura 6-4.
      6f. Haga un dibujo de contorno modificado de un objeto doméstico cualquiera: un sacacorchos, una plancha, un abrelatas. Recuerde que el hemisferio derecho prefiere complejidad. Ver la Figura 6-5.
      6g. Haga un dibujo de contorno modificado de su propio pie, con o sin calzado. (Si incluye la rodilla como parte de la imagen, note que se ve mucho más ancha que el pie.) Vea la Figura 6-6.
Después de terminar: Examine los dibujos con el modo-I. Tome nota de las zonas donde el dibujo indica que estaba usted más «conectado» con la imagen que tenía ante los ojos. Esto se reflejará en la exactitud de sus percepciones. Trate de recordar su estado mental en aquellas partes del dibujo.

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