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El dibujo como expresión personal: El lenguaje no verbal del arte 

El objetivo de este libro es enseñarle las técnicas básicas para ver y dibujar. No entra en sus propósitos enseñarle a expresarse a sí mismo, sino más bien proporcionarle la capacidad de liberarse de la expresión estereotipada. Esta liberación, a su vez, abrirá el camino para que pueda usted expresar su individualidad -su carácter esencialmente único- a su manera, usando su estilo personal de dibujo.

Si considerásemos la escritura como una forma particular del dibujo expresivo, podríamos decir que usted es ya capaz de expresarse con un elemento fundamental del arte: la línea.

Escriba su nombre en una hoja de papel, justo en el centro de la misma, tal como suele escribirlo al firmar. Mire ahora su firma desde este punto de vista: está usted mirando un dibujo que es creación original suya; modelado, es cierto, por las influencias culturales de su vida, pero ¿acaso las creaciones de todo artista no están también sometidas a esa influencia?

Cada vez que usted escribe su nombre, se está expresando mediante el uso de la línea. La línea que emplea al firmar es el mismo elemento básico que Picasso empleó para «escribir» el dibujo de la figura 2-1. Su firma, cada vez que usted la dibuja, es una expresión de su personalidad, lo mismo que la línea de Picasso le servía para expresarse él. La línea puede «leerse» porque al escribir su nombre, usted ha empleado el lenguaje no verbal del arte. Tratemos de leer una línea: ¿cómo cree usted que es esta persona?

Probablemente se sentirá usted inclinado a pensar que Dale G. Smith es más bien extrovertida que introvertida, quizás tienda a usar colores brillantes y, al menos superficialmente, puede que sea abierta, habladora e incluso aparatosa. Desde luego, estas suposiciones pueden muy bien estar equivocadas, pero ahora mismo lo que importa es cómo leería la mayoría de la gente la expresión no verbal de la firma, porque eso es lo que Dale G. Smith está (no verbalmente) diciendo.

Fig. 2-1. Página de un cuaderno de Pablo Picasso (1881-1973). Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bostón, Fundación Arthur Masón Knapp.

Veamos ahora otra Dale G. Smith

Si se le pregunta cómo cree usted que es esta persona, probablemente diría que es tranquila, de confianza, posiblemente algo conservadora. ¿Y cómo son otras Dale G. Smith? Esta vez, responda al mensaje sin palabras.

Ahora contemple su propia firma y responda al mensaje no verbal de su línea. Escriba su nombre de tres maneras diferentes, cada vez respondiendo al mensaje. Luego piense en cómo ha respondido a cada una de estas firmas; recuerde que el nombre formado por el «dibujo» no ha cambiado. Entonces, ¿a qué estaba respondiendo?

Lo que usted veía, y a lo que respondía, era el sentimiento, las cualidades individuales de cada línea «dibujada», o conjunto de líneas. Respondía a la velocidad de la línea, al tamaño y separación de las marcas, a la tensión o falta de tensión muscular que se reflejan en la línea, al patrón direccional o a la ausencia de patrón. En otras palabras, a la firma completa y, a la vez, a cada una de sus partes. La firma de una persona es una expresión individual, tan única que sirve para identificar legalmente al autor como «poseedor» exclusivo del diseño.

Actor bailando, de Torii Kiyotada (activo de 1723 a 1750), y Bailarina (c. 1708), de Torii Kiyonobu I (1664-1729). Cortesía del Metropolitan Museum ofArt, Fundación Harris Brisbane Dick, 1949. En estos dos grabados japoneses, la línea expresa dos tipos diferentes de danza. ¿Puede usted oír la música en su imaginación? Trate de ver cómo el carácter de la línea define el tipo de música y controla la respuesta del espectador al dibujo.

Sin embargo, su firma sirve para algo más que para identificarle. Le está expresando a usted, su individualidad y su creatividad. La firma es auténticamente real. En este sentido, ya está usted hablando el lenguaje no verbal del arte, al usar la línea, elemento básico del dibujo, de modo expresivo y único.

Por consiguiente, en los capítulos que siguen no insistiremos en lo que usted ya es capaz de hacer. Nuestro objetivo es enseñarle a ver, de manera que pueda usar su propia línea individual y expresiva para dibujar sus propios percepciones

EL DIBUJO COMO ESPEJO Y METÁFORA DEL ARTISTA

Con el dibujo se pretende no sólo mostrar el objeto representado, sino también mostrar al que lo hace. Paradójicamente, cuanto más claramente pueda usted percibir y dibujar lo que ve en el mundo exterior, más claramente podrá el espectador verle a usted, y más aprenderá usted sobre sí mismo. Como en la figura 2-2, el dibujo se convierte en una metáfora del artista.

Fig. 2-2. Paisaje invernal (c. 1949), de Rembrandt Van Rijn (1606-1669). Cortesía del Fogg Art Museum, Universidad de Harvard.
     Rembrandt dibujó este pequeño paisaje con una línea rápida y caligráfica. A través de ella podemos sentir la respuesta visual y emocional de Rembrandt ante la tranquila escena de invierno. Lo que vemos, por lo tanto, no es sólo el paisaje; a través del paisaje vemos al mismo Rembrandt.

Los ejercicios están pensados para ampliar los poderes de percepción, por lo que el estilo individual -la manera única que cada uno tiene de dibujar- emergerá intacto. Al ir aumentando la capacidad de visión, aumentará la habilidad para dibujar lo que se ve, y el estudiante observa cómo se va formando su estilo. Hay que protegerlo y desarrollarlo, porque el estilo es la expresión de uno mismo. Tal como decía el maestro arquero Zen, el blanco eres tú.


«El arte de la arquería no es una habilidad atlética, que se llega a dominar más o menos mediante el entrenamiento físico, sino más bien una aptitud que tiene su origen en el ejercicio mental y cuyo objeto consiste en acertar en la diana mentalmente.
    «Por lo tanto, el arquero está básicamente apuntando a sí mismo. De este modo, quizás consiga acertar en la diana: su yo esencial.»

Herrigel


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